viernes, octubre 31, 2014

Halloween, el origen, la película de Rob Zombie completa en español


Después de estar recluido durante 17 años en una institución mental y tratado por el Dr. Samuel Loomis (Malcolm McDowell), el perturbado Michael Myers (Tyler Mane), convertido ya en un hombre adulto y muy peligroso, logra escaparse el día de Halloween y decide regresar a la ciudad de Haddonfield. Todo aquel que se cruce en su camino corre un peligro mortal....

Una historia de fantasmas

Alquilé una gran habitación lejos de Broadway, en un edificio grande y viejo cuyos pisos superiores habían estado vacíos por años... hasta que yo llegué. El lugar había sido ganado hacía tiempo por el polvo y las telarañas, por la soledad y el silencio. La primera noche que subí a mis aposentos me pareció estar a tientas entre tumbas e invadiendo la privacidad de los muertos. Por primera vez en mi vida me dio un pavor supersticioso; y como si una invisible tela de araña hubiera rozado mi rostro con su textura, me estremecí como alguien que se encuentra con un fantasma.
Una vez que llegué a mi cuarto me sentí feliz, y expulsé la oscuridad. Un alegre fuego ardía en la chimenea, y me senté frente al mismo con reconfortante sensación de alivio. Estuve así durante dos horas, pensando en los buenos viejos tiempos; recordando escenas e invocando rostros medio olvidados a través de las nieblas del pasado; escuchando, en mi fantasía, voces que tiempo ha fueron silenciadas para siempre, y canciones una vez familiares que hoy en día ya nadie canta. Y cuando mi ensueño se atenuó hasta un mustio patetismo, el alarido del viento fuera se convirtió en un gemido, el furioso latido de la lluvia contra las ventanas se acalló y uno a uno los ruidos en la calle se comenzaron a silenciar, hasta que los apresurados pasos del último paseante rezagado murieron en la distancia y ya ningún sonido se hizo audible. El fuego se estaba extinguiendo. Una sensación de soledad se cebó en mí. Me levanté y me desvestí moviéndome en puntillas por la habitación, haciendo todo a hurtadillas, como si estuviera rodeado por enemigos dormidos cuyos descansos fuera fatal suspender. Me acosté y me tendí a escuchar la lluvia y el viento y los distantes sonidos de las persianas, hasta que me adormecí.

Me dormí profundamente, pero no sé por cuánto tiempo. De repente, me desperté, estremecido. Todo estaba en calma. Todo, a excepción de mi corazón: podía escuchar mi propio latido. En ese momento las frazadas y colchas comenzaron a deslizarse lentamente hacia los pies de la cama, ¡cómo si alguien estuviera halándolas! No podía moverme, no podía hablar. Los cobertores se habían deslizado hasta que mi pecho quedó al descubierto. Entonces, con un gran esfuerzo, los aferré y los subí nuevamente hasta mi cabeza. Esperé, escuché, esperé. Una vez más comenzó el firme halón. Al final arrebaté los cobertores nuevamente a su lugar, y los así con fuerza. Esperé. Luego sentí nuevos tirones, y la cosa renovó sus fuerzas. El tirón se afianzó con firme tensión; a cada momento se hacía más fuerte. Mi fuerza cesó, y por tercera vez las frazadas se alejaron. Gemí. ¡Y un gemido de respuesta vino desde los pies de la cama! Gruesas gotas de sudor comenzaron a poblar mis sienes. Estaba más muerto que vivo. Escuché unos fuertes pasos en el cuarto -como si fuera el paso de un elefante, eso me pareció- y no era nada humano. Pero era como si se alejara de mí. Lo escuché aproximándose a la puerta, traspasándola sin mover cerrojo o cerradura, y deambular por los tétricos pasillos, tensando el piso de madera y haciendo crujir las vigas a su paso. Luego de eso, el silencio reinó una vez más.

Cuando mi excitación se calmó, me dije a mí mismo: "Esto ha sido un sueño, simplemente un horrendo sueño." Y me quedé pensando eso hasta que me convencí que había sido solo una pesadilla, y entonces me relajé lo suficiente como para reír un poco y estuve feliz de nuevo. Me levanté y encendí una luz; y cuando revisé la puerta, vi que la cerradura y el cerrojo estaban como los había dejado. Otra serena sonrisa fluyó desde mi corazón y se ondeó en mis labios. Tomé mi pipa y la encendí, y cuando estaba ya sentado frente al fuego, ¡la pipa se me cayó de entre los dedos, la sangre se fue de mis mejillas, y mi plácida respiración se detuvo y quedé sin aliento! Entre las cenizas del fuego, a un costado de mi propias huellas, había otra, tan vasta en comparación que las mías parecían las de un infante. Entonces, había habido un visitante, y las pisadas del elefante quedaban demostradas.

Apagué la luz y regresé a la cama, paralítico de miedo. Me recosté un largo rato, mirando fijamente en la oscuridad, y escuchando. Percibí un rechinido más arriba, como si alguien estuviera arrastrando un cuerpo pesado por el piso; entonces escuché que lanzaban el cuerpo, y el chasquido de mis ventanas fue la respuesta del golpe. En otras partes del edificio escuché portazos. A intervalos, también oí sigilosos pasos, por aquí y por allá, a través de los corredores, y subiendo y bajando las escaleras. Algunas veces esos ruidos se acercaban a mi puerta, dubitaban y luego retrocedían. Escuché, desde pasillos lejanos, el débil sonido de cadenas, los que se iban acercando paulatinamente a la par que ascendían las escaleras, marcando cada movimiento con un matraqueo metálico. Escuché palabras murmurantes; gritos a medias que parecían ser violentamente sofocados; y el crujido de prendas invisibles. En ese momento fui conciente de que mi habitación estaba siendo invadida, y de que no estaba solo. Escuché suspiros y alientos alrededor de mi cama, y misteriosos murmullos. Tres pequeñas esferas de suave fosforescencia aparecieron en el techo, directamente sobre mi cabeza, brillando durante un instante, para luego dejarse caer... dos de ellas sobre mi cara, y una sobre la almohada. Me salpicaron con algo líquido y cálido. La intuición me dijo que podría ser sangre; no necesitaba luz para darme cuenta de ello. Entonces vi rostros pálidos, levemente luminosos, y manos blancas, flotando en el aire, como sin cuerpos; flotando en un momento, para luego desaparecer. El murmullo cesó, lo mismo que las voces y los sonidos, y una solemne calma siguió. Esperé y escuché. Sentí que tenía que encender una luz o moriría. Estaba debilitado por el temor. Lentamente me alcé hasta sentarme, ¡y mi rostro entró en contacto con una mano viscosa! Todas mis fuerzas me abandonaron de repente, y me caí como si fuera un inválido. Entonces escuché el susurro de una tela; pareció como si hubiera pasado la puerta y salido.

Cuando todo se calmó una vez más, salí de la cama, enfermo y enclenque, y encendí la luz de gas con una mano tan trémula como si fuera de una persona de cien años. La luz le dio algo de alegría a mi espíritu. Me senté y quedé contemplando las grandes huellas en las cenizas. Las miré mientras la llama del gas se ponía mustia. En ese mismo momento volví a escuchar el paso elefantino. Noté su aproximación, cada vez más cerca, por el vestíbulo, mientras la luz se iba extinguiendo poco a poco. Los ruidos llegaron hasta mi puerta e hicieron una pausa; la luz ya había menguado hasta convertirse en una mórbida llama azul, y todas las cosas a mi alrededor tenían un aspecto espectral. La puerta no se abrió; sin embargo, sentí en el rostro una leve bocanada de aire. En ese momento fui conciente que una presencia enorme y gris estaba frente a mí. Miré con ojos fascinados. Había una luminosidad pálida sobre la Cosa; gradualmente sus pliegues oscuros comenzaron a tomar forma; apareció una mano, luego unas piernas, un cuerpo, y al final una gran cara de tristeza surgió del vapor. ¡Limpio de su cobertura, desnudo, muscular y bello, el majestuoso Gigante de Cardiff apareció ante mí!

Todo mi miseria desapareció, ya que de niño sabía que ningún daño podría esperar de tan benigno semblante. Mi alegría regresó una vez más a mi espíritu, y en simpatía con esta, la llama de gas resplandeció nuevamente. Nunca un solitario exiliado fue tan feliz en recibir compañía como yo al saludar al amigable gigante. Dije:

-¿Nada más que tú? ¿Sabes que me he pegado un susto de muerte durante las últimas dos o tres horas? Estoy más que feliz de verte. Desearía tener una silla, aquí, aquí. ¡No trates de sentarte en esa cosa!

Pero ya era tarde. Se había sentado antes que pudiera detenerlo; nunca vi una silla estremecerse así en toda mi vida.

-Detente, detente o arruinarás todo.

De nuevo muy tarde. Hubo otro destrozo, y otra silla fue reducida a sus elementos originales.

-¡Al infierno! ¿Es que no tienes juicio? ¿Deseas arruinar todo el mobiliario de este lugar? Aquí, aquí, tonto petrificado.

Pero fue inútil, antes que pudiera detenerlo, ya se había sentado en la cama, y esta era ya una melancólica ruina.

-¿Qué clase de conducta es esta? Primero vienes pesadamente aquí trayendo una legión de fantasmas vagabundos para intranquilizarme, y luego tengo que pasar por alto tal falta de delicadeza que no sería tolerada por ninguna persona de cultura elevada excepto en un teatro respetable, y no contento con la desnudez de tu sexo, me compensas destrozando todo el mobiliario mientras buscas lugar dónde sentarte. Tú te dañas a ti mismo tanto como a mí. Te has lastimado el final de tu columna vertebral, y has dejado el piso sembrado de astillas de tus destrozos. Deberías estar avergonzado, ya eres bastante grande como para saber las cosas.

-Está bien, no romperé más muebles. Pero ¿qué puedo hacer? No he tenido la oportunidad de sentarme desde hace cien años.

Y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.

-Pobre diablo -dije- no debería haber sido tan rudo contigo. Eres un huérfano, sin duda. Pero siéntate en el piso, aquí, ninguna otra cosa aguantará tu peso.

Así que se sentó en el piso y encendí una pipa que me dio, le di una de mis mantas y se la puso sobre los hombros, le puse mi bañera invertida en la cabeza, a modo de casco, y lo puse a sentir confortable. Entonces él cruzó las piernas mientras yo avivé el fuego y acerqué las prodigiosas formas de sus pies al calor.

-¿Qué pasa con las plantas de tus pies y la parte anterior de tus piernas, que parecen cinceladas?

-¡Sabañones infernales! Los agarré estando en la granja Newell. Amo ese lugar como si fuera mi viejo hogar. No hay para mí nada como la tranquilidad que siento cuando estoy ahí.

Hablamos durante media hora, y luego noté que se veía cansado, y se lo dije.

-¿Cansado? -dijo-. Bueno, debería estarlo. Y ahora te diré todo, ya que me has tratado tan bien. Soy el espíritu del Hombre Petrificado que yace sobre la calle que va al museo. Soy el fantasma del Gigante de Cardiff. No puedo tener descanso, no puedo tener paz, hasta que alguien dé a mi pobre cuerpo una sepultura. ¿Qué es lo más natural que puedo hacer para que los hombres satisfagan ese deseo? ¡Aterrorizarlos, encantar el lugar donde descansan! Así que embrujé el museo noche tras noche. Hasta tuve la ayuda de otros espectros. Pero no hice bien, porque nadie se atrevía luego a ir al museo a medianoche. Entonces se me ocurrió acechar un poco este lugar. Sentí que si escuchaba gritos, tendría éxito, así que recluté a las más eficientes almas que la perdición pudiera proveer. Noche tras noche estuvimos estremeciendo estas enmohecidas recámaras, arrastrando cadenas, gruñendo, murmurando, deambulando, subiendo y bajando escaleras, hasta que, para decir la verdad, me cansé de hacerlo. Pero cuando vi una luz en tu cuarto esta noche, recuperé mis energías nuevamente y salí con la frescura original. Pero estoy cansado, enteramente agotado. ¡Dame, te imploro, dame alguna esperanza!

Encendido por un estallido de excitación, exclamé:

-¡Esto sobrepasa todo, todo lo ocurrido! ¿Por qué tú, pobre fósil antiguo, te tomas tantas preocupaciones por nada? ¡Has estado acechando una efigie de yeso de ti mismo, ya que el verdadero Gigante de Cardiff está en Albany! ¡Demonios! ¿No sabes en dónde están tus propios restos?

Nunca vi tan elocuente mirada de vergüenza, de lastimera humillación. El Hombre Petrificado se levantó lentamente y dijo:

-Honestamente, ¿es eso cierto?

-Tan cierto como que estoy aquí sentado.

Sacó la pipa de su boca y la dejó en el mantel, luego se irguió dubitativamente (de manera inconsciente, por algún viejo hábito, llevó sus manos hasta donde los bolsillos de sus pantalones deberían haber estado, y de forma meditativa dejó caer su barbilla en su pecho) y finalmente dijo:

-Bien, nunca antes me sentí tan absurdo. ¡El Hombre Petrificado ha sido vendido a alguien más, y ahora el peor fraude ha terminado vendiendo su propio fantasma! Hijo mío, si alguna caridad queda en tu corazón por un pobre fantasma sin amigos como yo, por favor no dejes que esto se sepa. Piensa cómo te sentirías si te hubieras puesto tú mismo en ridículo también.


Escuché esto, y el bribón se fue retirando lentamente, paso a paso bajó las escaleras y salió a la calle desierta; me sentí triste de que se hubiera ido, pobre tipo, y también porque se llevó mi manta y mi bañera.


Una historia de fantasmas de Mark Twain


jueves, octubre 30, 2014

Fatboy Slim - Weapon Of Choice


Spike Jonze dirigió a el siempre enorme Chistopher Walken (uno de mis actores favoritos de todos los tiempos) en este divertido videoclip de Fat Boy Slim....

 

miércoles, octubre 29, 2014

martes, octubre 28, 2014

Hasta que llegó su hora

Aquí os dejo una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Hasta que llegó su hora, (Érase una vez en el Oeste).


Sergio Leone dirige en este peliculón absoluto al magnífico reparto que forman Claudia Cardinale, Charles Bronson, Henry Fonda, Jason Robards, Woody Strode, Jack Elam entre otros, a los que la soberbia fotografía de Tonino Delli Colli y la enorme banda sonora de Ennio Morricone, (una más, ni más ni menos), envuelve en una clásica historia de venganza, desde su inolvidable escena inicial, de lo mejor que he visto en mi vida, hasta su inevitable final....siempre poseídos por el dolor de una armónica....

Un spaghuetti-western que va más allá de este genero, siendo una obra maestra del cine, en el que el propio Sergio Leone escribe el guión, junto a otros dos grandes como son Dario Argento y Bernardo Bertolucci, para contarnos como Brett McBain, un granjero viudo de origen irlandés, que vive con sus hijos en una zona pobre y desértica del Oeste americano, ha preparado una fiesta de bienvenida para Jill, su futura esposa, que viene desde Nueva Orleáns. Pero cuando Jill llega se encuentra con que una banda de pistoleros ha asesinado a McBain y a sus hijos....

Al final, en algún punto de 2046...


lunes, octubre 27, 2014

Cuatro antologías de relatos ciencia ficción actuales de obligatoria lectura, comentadas brevemente

Estas últimas semanas me he empujado como un campeón, alternándolo con otras lecturas, como creo que ha de hacerse con las antologías de relatos, cuatro soberbias muestras de este arte a reivindicar, en este caso fragmentos cortos de variada ciencia ficción, de calidad media notable, con destellos sobresalientes. Un conjunto de historias en cuatro tomos, que hace tiempo tenía comprados y picoteados aunque el golpe de lectura potente ha sido como digo ultimamente,  de los que hablaré un poquillo ahora.


La bomba número seis y otros relatos


Como si de un libro de relatos se tratara, en el que el primero a leer ha de ser bueno si o si, arranco estas reseñas con fuerza, con el conjunto de relatos de Paolo Bacigalupi, autor que ya me gustó con El cementerio de Barcos,(reseña aquí), autor que me maravilló con La chica mecánica,(reseña acá), autor que, como no podía ser menos, me ha fascinado de nuevo con este regreso a lo sombrio de su futuro cercano, muy cercano, muy posible, muy sombrío.

Salvo un par de excepciones en las que este mundo nuestro por venir no es parte importante de la historia, de nuevo estamos ahí, en ese planeta Tierra de las corporaciones globalizadoras, del cambio climático extremo, de la falta de agua, energía o alimentos, de la escasez de unos y  la riqueza excesiva de otros, un lugar al que tristemente nos estamos acercando poco a poco en nuestra realidad actual, un lugar al que tal vez nunca lleguemos. O tal vez si.

Media de relatos notable, sin estridencias, sin exageraciones o errores graves, siendo alguno sobresaliente. Bacigalupi entró a lo grande por la puerta grande, y se mantiene, siendo hoy por hoy una lectura obligatoria para cualquier persona a la que le guste leer.

El que mas me ha gustado por lo sencillo, triste y polvoriento ha sido El cazador de tamariscos, me ha revuelto el estomago el poderío dramático de La chica aflautada, no me ha gustado El pasho, pese a que su mensaje llega, como ha de llegar, como llegan los mensajes en todos los relatos del volumen.

Puntuación: Sobresale
Sobresale dentro del mundo de los relatos, y de la literatura de ficción actual en general.



Terra Nova Volumen 1. Antologia de ciencia ficción contemporánea


Detrás de una portada digamos que discutible, a mi me parece fea, se esconde una joyita, cuyo éxito hizo que la segunda entrega, que comento más abajo, y una tercera a puntito de llegar a las librerías, que obviamente pienso devorar, pasara del humilde proyecto editorial asturiano Sportula, a ser editada por la poderosa línea Fantascy del mega grupo Penguin Random House Mondadori, lo que sin duda, pese a hacerle perder ese aire de artesanía y buen hacer, ha sido bueno para que llegue a mas público.

Nos presentan en este caso como seleccionadores Mariano Villarreal y Luis Pestarini un lote de buenos relatos variados, en los que en ocasiones lo fantástico es lo menos importante, ya que dentro de un contexto mas próximo a lo real se dan hechos maravillosos.

Digo esta última frase sobre todo pensando en el relato que abre el tomo, El zoo de Papel de Ken Liu, que por si solo hace que merezca la pena la compra del libro. Todos los premios que se ha llevado los merece este historia triste, muy triste a la vez que esperanzadora, que nos habla de las realidades de muchas personas que viven su día a día lejos de sus orígenes, mientras nos hace ver lo complejo de las relaciones familiares. Magnífico.

Dentro de una media buena o notable, salvo alguna excepción como la propuesta de Victor Conde, he disfrutado con estos relatos,y me lo he pasado pipa con Cuerpos de Juanfran Jimenez, que hace que nos sumerjamos en una historia trepidante de cambio de cuerpos y mentes, original y divertidísima, que pide a gritos una adaptación cinematográfica para ya.

Puntuación: Notable 
Tristeza y optimismo van de la mano.



Terra Nova Volumen 2. Antologia de ciencia ficción contemporánea



Mas allá de una portada increíblemente horripilante, lo de increíble dicho tras ver la del primer volumen, ya que algo debería de haberse mejorado, más aún tras la llegada a un gran grupo editorial...mas allá decía, estamos de nuevo ante una buena entrega de relatos de variadas temáticas dentro de la ciencia ficción actual.

Arrancamos, de manera sorpresiva y agradecida por aquello de la añoranza, con un relato que se ubica en el mundo de Akasa-Puspa, aquel del soberbio trabajo de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal en la saga que iniciaba la sobresaliente Mundos en el abismo, novela a reivindicar, que si fuera anglosajona sin duda estaría mucho mas premiada y reconocida por los lectores.

Arrancamos decía, con un relato que, si bien no es de los mejores, es bueno, y se hace querer por lo comentado de su ambientación, ya que La textura de las palabras de Felicidad Martinez nos cuenta los años mozos de Charni, en un relato que por supuesto cualquiera puede leer aunque no haya leido nada previamente de lo anteriormente comentado, siendo un extra para el que si.

Dentro de una media buena o notable me han gustado mucho Juicio Final de Carlos Gardini y Araña, la artista de Nnedi Okorafor, situados en contextos socio-politico-geográficos cercanos, conocidas por otras historias que hemos leído antes, no me han gustado El último Osama de Lavie Tidhar, con quien tras dos aproximaciones directamente no puedo ni por estilo ni por temáticas, ni me gustado ¿Pueden llorar ojos no humanos? de German Amatto, que parece simple y llanamente sin querer herir susceptibilidades una chorrada como la copa de un pino.

Puntuación: Bien
Pese a ser mas variado en cuanto los orígenes de los autores y los temas a tratar, y ser una grata lectura, con respecto al primer volumne pierde calidad y sobre todo frescura. Me quiero leer el tercero ya.



Mañana todavía. Doce distopías para el Siglo XXI



El mas reciente de los volúmenes que nos ocupa me ha dejado un sabor de boca gustoso, de esos que se saborea con solo recordarlo, debido a la calidad conjunta de su contenido, francamente muy buena salvo un par de excepciones.

Tal vez sea esta grata sensación tras su lectura debida a que las distopías, esos What if? Y si?, son más que cercanos, más que próximos, todos ellos practicamente rozan lo actual, siendo sin lugar a dudas todos los casos futuros cercanos que se podrían dar en cualquier momento, siendo esto el principal acierto de la antología, ya que ninguno chirría, ni por irse muy lejos en el tiempo hacia delante, ni por irse muy lejos en cuanto a las posibilidades de lo que nos ha de venir.

Otra cosa ya es lo escrito, o por estilo o por temática, ya que aquí si que veo un par de relatos que me parece que no están al nivel, Al garete de Emilio Bueso, que pese a su impactante buen final, me parece simplón y mal escrito, lo que ya me ha pasado con alguna otra cosa que he leído él. Y por otra parte Instrucciones para cambiar el mundo de Félix J. Palma, que me parece aburrido y el más flojo de todos, porque nos cuenta algo muy visto, de una manera igualmente muy vista. A este autor tampoco le cojo el punto, tras empezarme una novela suya y dejarla a las ciento y pocas páginas, alguna vez la retomaré por aquello de darle una segunda oportunidad al que hoy en día es un escritor de éxito español dentro de estos géneros.

Todos los demás relatos me han gustado mucho, desde el más elaborado en extensión Los centinelas del tiempo de Javier Negrete que cierra brillante el tomo con su certera critica y sus mil homenajes deliciosos, hasta el que lo arranca, ese WeKids de Laura Gallego que se podría dar hoy mismo.

Aunque sin duda para mi el mejor es Limpieza de sangre de Juan Miguel Aguliera, con esa Valencia aislada tras lo que parece haber sido una pandemia, una guerra, un conflicto religioso, o las tres o ninguna. Un relato que dice mucho y siembra mas, dejándonos unos personajes, una temática y un mundo,que por encima de cualquier otro relato de los comentados, salvo los de Bacigalupi del primer tomo que ya la tienen y buena, pide y merece continuidad, bien sea con más relatos, con novelas, o con lo que las pantallas quieran.

Puntuación: Sobresale
Sobresale dentro del mundo de los relatos, y de la literatura de ficción actual en general.

domingo, octubre 26, 2014

【1080P】王蓉Rollin-小雞小雞MV [Official Music Video]官方完整版

Domingo de cortos: Voice Over


Muchos premios para este corto de Martin Rosete, en el que la voz en off de no-te-digo-quien narra tres situaciones límite que en realidad son la misma... Sobrevivirás...??

 

Claqueta


Anne Etchegoyen & Le Choeur Aizkoa - Hegoak (Les ailes)

sábado, octubre 25, 2014

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