viernes, febrero 16, 2007

Pasajeros de un avión que iba de Mauritania a Las Palmas reducen a un secuestrador armado

Un avión de pasajeros que se dirigía a Las Palmas de Gran Canaria fue secuestrado ayer minutos después de despegar de Nuakchot, la capital de Mauritania, por un magrebí armado con dos pistolas. El aparato en el que al parecer viajaban 71 pasajeros -algunos de ellos españoles, aunque no se pudo precisar el número- y ocho tripulantes, quedó en manos del pirata del aire minutos después de despegar de la ciudad africana.

Empezaba entonces una odisea que se prolongó hasta última hora de la tarde, cuando el avión llegó a la base militar de Gando, en Gran Canaria, y el individuo que había tomado el control fue reducido por los pasajeros cuando se disponían a tomar tierra en el archipiélago, informó la subdelegada del Gobierno en Las Palmas, Carolina Darias. Una veintena de pasajeros sufrieron heridas leves, magulladuras y abrasiones al abandonar la nave precipitadamente, aunque ninguna revestía gravedad.

El vuelo MR465 había despegado de Nuakchot a las cuatro y media de la tarde, aunque el desenlace no se conoció hasta las nueve de la noche, hora peninsular, minutos antes de que el secuestrador fuera detenido por la Guardia Civil. El aparato, un 'Boeing 737-700' de Air Mauritanie, realizaba un trayecto entre Nuakchot y Las Palmas de Gran Canaria, con escala en la ciudad mauritana de Nouadhibou.

Los pasajeros no tardaron en comprobar que aquel vuelo les deparaba una desagradable sorpresa. Al poco de despegar, un ciudadano al parecer mauritano armado con dos pistolas se hizo con el control del aparato. Su exigencia: desviar el avión a París, un destino que, tal y como le explicaron los pilotos, era imposible de alcanzar con el combustible que la nave guardaba en sus depósitos. El secuestrador accedió a razones y el Boeing se dirigió entonces a Dajla, una pista situada en el Sahara Occidental, donde el aparato podría repostar y seguir rumbo a Francia.

El plan de vuelo no tardaría en sufrir nuevos cambios. Las autoridades marroquíes, puestas al corriente del secuestro, se negaron en redondo a que el avión tomara tierra en la localidad saharaui de Dajla. En una nota oficial rechazaron «acceder a la petición de los piratas del aire y prohibir el aterrizaje en territorio nacional», lo que en la práctica obligaba al aparato a dirigirse al que era su destino inicial, la isla de Gran Canaria. El Gobierno marroquí se ofreció, no obstante, a recibir los vuelos que tuvieran previsto aterrizar en el aeródromo de Las Palmas.

Entretanto, el rumbo errático del Boeing comenzaba a despertar sospechas. En Nouadhibou, en cuya pista tenía previsto hacer escala, el retraso encendió todas las alarmas. Los controles aéreos esperaban que el vuelo MR465 hiciese acto de presencia a las 17.50, pero cuarenta minutos más tarde se desconocía su paradero.

Finalmente, el avión se adentró en el océano Atlántico y tomó rumbo a Las Palmas, donde llegó hacia las siete y cuarto de la tarde. Fuentes de la investigación confirmaban ayer que el pirata fue reducido por los tripulantes cuando se disponía a aterrizar, lo que consiguieron hacer sin que nadie resultara herido. Las fuerzas de seguridad interrogaron de inmediato al secuestrador para confirmar si actuaba solo o en compañía de otros. Las primeras investigaciones apuntaban a que el pirata era de nacionalidad mauritana, aunque varios pasajeros le escucharon hablar en saharaui. Algunos de los viajeros tampoco descartaron que actuase solo, ya que -dijeron- nada más aterrizar, varias personas habían bajado del aparato y huido por las pistas a la carrera.

Las primeras noticias eran confusas. Desde Marruecos, la agencia de noticias MAP hablaba incluso de varios secuestradores de origen argelino pertenecientes a una célula salafista, hipótesis que tardó en descartarse al coincidir ayer con el inicio del juicio que sienta en el banquillo de los acusados a 29 presuntos autores de la masacre del 11-M.

En la pista esperaban agentes de la Guardia Civil, todas las dotaciones de bomberos de Las Palmas y media docena de ambulancias, que se encargaron de evacuar a los heridos a los hospitales Insular y Doctor Negrín, entre ellos una embarazada que sufrió una crisis nerviosa. El aeropuerto grancanario se reabrió al tráfico minutos antes de las nueve de la noche. Para entonces, doce vuelos habían acumulado retrasos por el cierre de las instalaciones.

Si estas gentes que le redijeron no eran de Bilbao, eran de bastante cerca, y sino les empadronamos¡¡¡

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