lunes, marzo 26, 2007

La primera Txapela de la temporada para Xala y Eulate

Ayer por la tarde me vi la final de la primera Txapela, la del Parejas, un poco deslucida por el constante peloteo atras, y que solo las dudas y las idas y venidas en el marcador me hicieron interesante.
Pongo lo que nos dicen en el correodigital de ella...

El primer gran título de la temporada, el Campeonato de Parejas, se esclareció ayer en el Ogueta de Mendizorroza, colmado de pelotazales y de ruidosos seguidores de los litigantes a la 'txapela'. A pesar de que no contaron de salida en las quinielas -se tiró el dinero en su contra (100 a 80 euros)-, Xala y Eulate doblegaron a Olaizola I y Beloki.

Frío en los aledaños del frontón vitoriano. Ambiente de gala en las gradas. Pancartas de ánimo para los contendientes colgadas de las balconadas de los palcos, en los que se citó la mayoría de la juventud. Y en la contracancha, como auténticos señores feudales, los corredores de apuestas. Nueve de Aspe y otros tantos de Asegarce.

Por cierto, que estos hombres que se dedican al viejo oficio de jugar al envite monetario salieron un día más trasquilados. Han vivido sobre sus propios bolsillos una de las competiciones más enmarañadas de la historia de la pelota. En la mayoría de los partidos no han acertado y han abandonado los frontones cabizbajos y con su cuenta corriente erosionada.

Ayer volvieron a sufrir un fuerte varapalo. Con la agravante que supone que el luminoso se convirtiese en un carrusel, de vueltas y más vueltas, que acabó por marear a las cabezas mejor pensantes. En lo estrictamente deportivo, la final, como muchos anticiparon, fue muy física de principio a fin. Larga en el tiempo y en pelotazos. Con excesivos errores y con un tenue resplandor.

El primer tanto, en el que se cruzaron 22 pelotazos a buena, fue el anticipo de lo que vendría después. Juego de desgaste entre los dos zagueros y los delanteros, mientras tanto, de observadores. Oteando el frontis a la espera de cazar una pelota para definir. Un colchonazo de derecha de Pedro Martínez de Eulate alteró el marcador (1-0).

Hubo empates a 1, 2 y 3 y los representantes de la promotora de los Vidarte pegaron un fuerte arreón. Xala, con esa volea recuperada de sus muchos partidos en los trinketes de Iparralde, y con Eulate, luciéndose en defensa y aseado en ataque, desequilibraron el fiel de la balanza (3-9). Llegaron al ecuador de la final mostrando un claro dominio (6-11).

Los rezagados, que supervivían en las catacumbas, sin ideas y con pocos recursos, decidieron salir de la cueva. Encontraron en el cestaño una pelota de mucha salida y fueron demoliendo las defensas de Martínez de Eulate, que exhibía una derecha muy blanda. Al mismo tiempo al zurdo vasco francés le asaltaron esas dudas que le hacen desaparecer incompresiblemente de la cancha.

El luminoso se apretó a 11, 12 y 13. Los favoritos hicieron honor a su condición y se fueron para adelante (16-13 y 17-14). La cátedra respiró hondo. Entonces irrumpió 'monseur', Yves Xala. Y con su mejor repertorio hizo trizas a sus rivales y dejó en coma inducido las tesis de los sabios de las apuestas. Se puso en el umbral del cartón veintidos (17-20). Un tanto más sumaron los de Asegarce (18-20 y 18-22).

El delantero de Iparralde fue el gran protagonista de un partido en el que se acumularon 21 errores. Fue el que más velocidad imprimió a la pelota y el más virtuoso: finalizó ocho tantos. Uno de ellos, el 20 que subió a su casillero, de un botivolea al 'txoko' muy vistosa. Su compañero vino a constatar que es un seguro de vida sobre todo con la zurda. Su mejor mano de toda la tarde. Éxito para el estellés, que suma su segundo título consecutivo.

Los pegadores de la empresa bilbaína, muy flojos. Apelaron la mayoría de las veces al músculo y se olvidaron de que el camino más corto para materializar los tantos es el remate. Asier Olaizola tuvo una fase del encuentro muy agresiva, mediada la primera parte, y en la recta final se difuminó. Beloki estuvo muy por debajo de su rendimiento habitual. Terminó muy cansado y harto de pelotear.

En el choque preliminar, Titín III y Nalda III, que ofreció otra muestra de competitividad, sometieron con facilidad (22-10) a Leiza y Otxandorena, que fueron unos rivales menores y sin ningún tipo de recursos para parar a sus contrarios. Al riojano a este paso no hay quien lo desaloje de los frontones. Ni el Séptima de Caballería puede con él.

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