domingo, marzo 18, 2007

Muere en los Picos de Europa Pedro Udaondo, leyenda del montañismo vasco


El alpinismo vasco se tiñó ayer de luto. El montañero bilbaíno Pedro Udaondo, de 72 años, toda una institución en los Picos de Europa, falleció en la mañana de ayer al caer por una pendiente y golpearse la cabeza con una roca mientras realizaba la vía de aproximación al Corredor del Marqués, en una zona del macizo occidental de los Picos conocida como Las Barrastrosas, en Cangas de Onís. Su muerte ha causado una gran conmoción en el montañismo tanto vasco como nacional.

Udaondo llegó el viernes al refugio de Vegarredonda con otros dos montañeros bilbaínos: Txutxi Ubieta -compañero de escaladas durante más de treinta años- y Ricardo Marzo. A primera hora de ayer dejaron el refugio y se dirigieron al Corredor del Marqués. Portaban bastones y crampones con los que avanzaban por la nieve, aparentamente sin dificultades. No llevaban en la mano los piolets y tampoco iban encordados. En ese trayecto de aproximación, entre el Colláu La Fragua y la Torre de Santa María, Udaondo sufrió un resbalón y se deslizó por una pendiente helada. La mala fortuna quiso que durante su caída -de unos 200 metros- se golpease la cabeza contra una roca, lo que le provocó la muerte. Eran las ocho menos cuarto de la mañana.

Sus compañeros de ruta dieron el aviso al refugio de Vegarredonda. Desde allí se alertó al servicio de emergencias 112-Asturias, que a su vez movilizó al Grupo de Rescate de Bomberos de Asturias. Debido a la espesa niebla que cubría la base de La Morgal, se planteó utilizar el helicóptero de la Guardia Civil de León, pero finalmente la aeronave encontró una 'ventana' entre la niebla y, no sin riesgo, partió de La Morgal a las ocho y diez minutos con un médico y dos miembros del equipo de rescate. Tras una primera búsqueda en la zona del Jou de los Asturianos, el helicóptero siguió la posible ruta de los montañeros y avistó el cuerpo de Pedro Udaondo. Dejó a quince metros de él al médico y un rescatador, pero éstos sólo pudieron confirmar el fallecimiento del montañero.

Hasta el lugar del suceso fueron helitransportados los miembros del Servicio de Montaña de la Guardia Civil de Cangas de Onís que, tras realizar las diligencias pertinentes para el juzgado, procedieron al levantamiento del cadáver, que quedó en el tanatorio Julio Miranda de Cangas de Onís. El cuerpo de Pedro Udaondo fue trasladado por la tarde a la funeraria Sarriá de Getxo, donde mañana por la mañana será incinerado. Por la tarde se celebrará la misa funeral en la Basílica de Begoña (19 horas).

Txutxi Ubieta, que acompañaba a Udaondo en la marcha hasta la base del Corredor del Marqués, aseguraba en el tanatorio que «la nieve estaba en muy buenas condiciones para 'cramponear'» y relató que fue «una caída aparentemente absurda pero que le puede pasar a cualquiera. La desgracia es que pasó por una zona de piedras y se golpeó la cabeza». Él fue de los que más sintió la muerte de Udaondo: «Hace treinta y tantos años que nos conocemos y todos los años hacíamos juntos dos o tres escaladas. Pedro tenía el mejor historial de los Picos de Europa, era una institución», recordó.

Udaondo estaba casado y tenía tres hijos: Esther, Néstor y Ainara. Como montañero, llevaba más de cincuenta años vinculado a los Picos de Europa, por los que sentía una gran pasión, en especial por dos de ellos, el Urriellu (Naranjo de Bulnes), que escaló más de trescientas veces, y el Peña Santa. En ambos casos fue la primera persona que los subió en invierno. Su currículo de ascensiones y de apertura de vías es inagotable, como lo fueron la energía y el dinamismo con los que, aún con 72 años, se manejaba en la montaña. Curiosamente nunca había podido subir el Corredor del Marqués. Lo había intentado en varias ocasiones hasta ayer, pero unas veces la nieve y otras el mal tiempo se lo impidieron. Entre sus proyectos de futuro estaba un viaje a Ecuador en junio para ascender el Cotopasi. No podrá ser. Entre los recuerdos más emotivos estaba ayer el de su yerno Ibon Idígoras, que viajó hasta el lugar del siniestro. «Estaba en forma. Yo no me lo imaginaría decrépito por la edad, sin moverse de un sillón. Fue una referencia en la escalada. Era el rey de los Picos».

Fuente:
elcorreodigital.com

Descansa Pedro.

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