miércoles, abril 25, 2007

Schumacher necesita correr


Las últimas novedades que se conocen de Michael Schumacher valdrían para articular un manual sobre el ocio de los multimillonarios: un paseo entre ballenas por el Atlántico, la compra de un castillo en Suiza... El ex piloto alemán dedica los días a disfrutar de su dinero y a echar raíces lejos de los circuitos. Retirado desde el pasado 22 de octubre, convertido en asesor de Ferrari a precio de oro, Schumacher es fuente de comentarios en la Fórmula 1. El más insistente dice que volverá a competir en uno o dos años.

Buena vida para quien gobernó la Fórmula 1 desde 1994 hasta 2004. Y por su palmarés (siete Mundiales, 91 victorias en grandes premios) y su afición a las carreras ha surgido el runrún que circula por los circuitos. A nadie extrañaría que en una o dos temporadas regresase al mundo que le entregó la gloria. «Seguro que vuelve. Aunque tenga 38 años. No puede vivir sin correr», es un rumor generalizado por el 'paddock'.

Schumacher cobra seis millones de euros por descolgar el teléfono y aconsejar a Ferrari. Una especie de Cruyff para el Barça, pero con salario mensual. Los más nostálgicos comentan que el campeón regresará porque su orgullo no acepta otra cosa. Y los más sensatos admiten que su vuelta a los ruedos quedaría rebajada alas categorías inferiores, estilo Mundial de turismos o similares.

Un piloto que conoce ese tipo de sensaciones es Mika Hakkinen. El finlandés vaticinó hace unos días que Schumacher no aguantará estar alejado de la competición y volverá a correr «dentro de dos o tres años. Tal vez no sea en la Fórmula 1, puede ser un campeonato de turismos, porque da igual. Una carrera es una carrera». Hakkinen es un ejemplo de esa vertiente torera de los pilotos. Abandonó la F-1 en 2001 con dos títulos en el equipaje y el aburrimiento le venció cuatro temporadas después.

Detrás de su palmarés inabordable, Schumacher también transmitió otra impronta en su retirada, la del robot que no permite llegar a sus emociones. Nadie fue capaz de establecer una comparación en Monza, cuando anunció su adiós, con el fallecido Senna, auténtico ídolo de una generación. Su apabullante superioridad y su mal perder le granjearon enemigos en las pistas. «No le echo de menos, ni como rival ni en lo personal», ha dicho en las últimas semanas Fernando Alonso. «Es probable que se le valore más fuera del mundo de la Fórmula 1 que aquí», aseguró Pedro Martínez de la Rosa.

Fuente:
elcorreodigital.com

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