miércoles, mayo 30, 2007

Un riñón para el ganador


El concepto 'reality de supervivencia' tiene a partir de ahora un nuevo significado, totalmente literal. La cadena holandesa BNN estrenará el viernes un programa de telerrealidad donde el premio es un riñón y los concursantes, tres enfermos que precisan de un trasplante y viven gracias a la diálisis.

La mecánica del concurso es similar a la de los demás formatos del género, sólo que esta vez no será la audiencia quien elija al ganador. En 'Big Donor Show' ('El gran show de los donantes') -revelador nombre del programa ideado por Endemol, productora de 'Gran Hermano'- la última palabra la tendrá la dueña del órgano, una mujer de 37 años, paciente terminal de cáncer cerebral, que responde al nombre ficticio de Lisa. Eso sí, para dar más emoción e implicar a la audiencia en el proceso, los espectadores podrán enviar a la portadora del premio mensajes de móvil con consejos sobre la conveniencia de legar el riñón a uno u otro enfermo.

El anuncio del estreno del 'reality' ha desatado una oleada de críticas y un clamor popular sobre la necesidad urgente de poner alguna limitación a este tipo de contenidos televisivos. Porque, aunque la cadena BNN es conocida en el país por intentar subir sus cuotas de audiencia con polémicos programas sobre sexo y droga, ahora se ha permitido un exceso al que nunca se había llegado. Ni siquiera en Holanda, que es, junto con Estado Unidos y Gran Bretaña, la mayor factoría de espacios de telerrealidad.

«Es un escándalo», ha declarado a la prensa Reiner Hoffman, portavoz de la Fundación Holandesa de Trasplantes. John Atsma, del Partido Democristiano (CDA), fuerza mayoritaria en la actual coalición de Gobierno, también ha puesto el grito en el cielo: «Es moralmente reprobable», resume. Su formación ha pedido que se impida la emisión del programa y ha adelantado que piensa agotar todos los recursos legales y políticos a su disposición para que el proyecto televisivo no siga adelante. «¿Habrán pensado alguna vez en la BNN cómo se sentirán las dos personas que sean rechazadas como receptoras?», se pregunta Atsma consternado.

Para evitar que todo el país asista a partir del viernes a la dramática y desesperada lucha de tres enfermos por un riñón, los democristianos pidieron ayer sin éxito al ministro de los Medios de Comunicación, Ronald Plasterk, que cancelase el estreno. Su cruzada recibió un duro varapalo cuando el ministro aclaró que, aunque a él le parezca un programa «poco ético», no puede prohibirlo, ya que sería anticonstitucional y un acto de censura. Además, puntualizó que ponerse en contacto con la cadena BNN -que emitirá el programa por el canal público Nederland 3- para sugerirle que retire el 'reality show' constituiría «una intimidación».

Para intentar que el ministro cambie de opinión, Atsma argumentó que el hecho de elegir al receptor del riñón podría considerarse como un delito de discriminación. Sin embargo, Plasterk contestó que, en caso de que la emisión violara de algún modo la ley, sería labor del Ministerio Fiscal y no del Gobierno investigar las posibles infracciones. Eso sí, esto sólo se podría hacer una vez terminado el programa, cuando el bochornoso y patético proceso se haya convertido ya en un espectáculo.

El ministro aclaró además que la ley holandesa contempla la posibilidad de que «se asigne en vida un órgano a una persona» elegida por el donante y recordó que, en cualquier caso, el receptor potencial tampoco podrá estar seguro de que le sea trasplantado el órgano, porque todavía será preciso determinar si el riñón de Lisa no está afectado por una metástasis de su tumor cerebral. De este modo, parece que los impedimentos médicos son los únicos que, de momento, pueden dar al traste con el 'show'.

Como siempre ocurre cuando los 'realities' tocan asuntos controvertidos, los creadores de la criatura recurren a argumentos 'solidarios' para justificar el morbo. Otro de los proyectos televisivos más controvertidos de los últimos tiempos, 'Amor a segunda vista' ('Love At Second Sight'), propuso hace tres meses un espacio para que personas con lesiones faciales «severas» intentaran encontrar pareja. Los productores defendieron que el programa -también holandés, por cierto- sólo pretendía ayudar a estas personas a relacionarse. En Gran Bretaña triunfó el polémico 'Los prestatarios de niños' ('The Baby Borrowers'), donde varios adolescentes cuidaban de manera bastante chapucera a bebés ajenos, a los que a veces olvidaban alimentar durante un día entero. Según la BBC, el 'reality' pretendía reducir el número de embarazos adolescentes.

Estos son sólo dos ejemplos de 'camuflaje' televisivo, una forma de 'vender' determinados 'realities' que dejan mucho que desear moralmente y, de paso, aplacar la mala conciencia de sus potenciales seguidores. En el caso de 'The Big Donor Show', el alegato filantrópico de la cadena BNN se centra en que el programa sólo quiere llamar la atención sobre la falta de donantes. Y, aunque parezca incomprensible, hay quien se ha aceptado la explicación. Por ejemplo, Paul Beerkens, director de la Fundación Europea del Riñón, quien ayer sorprendió a la opinión pública al señalar que le gustaba la idea de que la BNN se centrase en el problema de la escasez de donantes. Eso sí, se ha apresurado a añadir que no comulga del todo con el método.

Pese a las críticas -que, en el particular diccionario de los directivos de televisión, significan publicidad gratuita e infalible-, la BNN ya ha comunicado que no tiene ninguna intención de cancelar el estreno. El canal fue fundado por Bart de Graaf, enfermo de riñón que nunca recibió un órgano y murió hace cinco años. Por eso, la BNN insiste en que el programa busca demostrar que, cinco años después de la muerte de De Graaf, continúa la alarmante escasez de donantes en Holanda. El director general de la cadena, Laurens Drillich, reduce todo el debate moral a una sencilla operación aritmética: «Los participantes van a tener un 33% de posibilidades de tener un riñón. Es una probabilidad mucho más alta de la que tienen los enfermos que están en lista de espera en los hospitales». Ya se sabe que la especialidad de los altos ejecutivos son los números.

El de la foto es el presentador.

Fuente:
elcorreodigital.com

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