domingo, junio 24, 2007

Angelina y Brad, cazados en Bilbao

La pareja más célebre del mundo disfrutó ayer de su anonimato en el País Vasco. Brad Pitt y Angelina Jolie viajaron desde La Rioja alavesa hasta Bilbao sin hijos, guardaespaldas ni 'paparazzi'. Dedicaron la jornada a admirar la obra de Frank Gehry, buen amigo del actor. El itinerario comenzó en el hotel Marqués de Riscal, en Elciego, y concluyó en el Museo Guggenheim, que Pitt ya visitó hace diez años. Pasaron desapercibidos, salvo para dos lectores de EL CORREO que departieron con las estrellas y las fotografiaron con el móvil.

Angelina Jolie conducía el lujoso Mercedes negro de alquiler equipado con GPS que les condujo hasta Bilbao. Aparcó en la avenida de las Universidades y esperó al volante a que su marido fotografiara la pinacoteca desde la ribera de la ría durante cinco largos minutos. Sólo Aitor Egibar y Javier Elorrieta se dieron cuenta de que el turista tocado con sombrerito, bolso y bloc de notas era el héroe de 'Troya'. Buscaban sitio para aparcar. Y se fijaron en una rubia espectacular con gafas oscuras clavadita a Lara Croft.

«La pedimos que se hiciera una foto con la cría, pero nos dijo que no. Eso sí, muy amablemente. Hasta le hizo una carantoña», observan, todavía sorprendidos de que nadie reconociera a la pareja. Pitt regresó al coche y, «tras un giro indebido», se perdieron en las calles de Bilbao. El hotel Marqués de Riscal había avisado al Guggenheim de que estaban en camino. Pero su discreción fue tal que ningún empleado del museo pudo confirmar ayer que lo hubieran visitado.

«Ha sido un día de mucha gente. Si han estado, han pasado absolutamente de incógnito», reconoce el director del centro, Juan Ignacio Vidarte. «Ya nos ha ocurrido con otras personalidades, como Gwyneth Paltrow y Oliver Stone, que han preferido pasar desapercibidas y sólo nos hemos dado cuenta de su presencia cuando ya se iban». El museo tiene un protocolo para 'vips' que incluye el recibimiento de Vidarte y una visita guiada. Cuando Pitt estuvo en 1997, deambuló en solitario por las salas. Era lunes y el Guggenheim se abrió sólo para él. No se quitó las gafas de sol.

El protagonista de 'Seven' es un amante de la arquitectura y mantiene una gran amistad con Frank Gehry desde hace seis años. Tras recibir clases de diseño por ordenador y hacer prácticas en su estudio de Los Ángeles, colabora en un proyecto del genial arquitecto para reformar el paseo marítimo entre las ciudades costeras de Brighton y Hove, en Reino Unido.

De momento, el actor se consuela con fotografiar las formas de titanio del Guggenheim y de la suite Gehry del Marqués de Riscal, a 1.200 euros la noche. Por su parte, Angelina desea seguir viajando «durante varios meses al año», como ayer confirmaba en una revista portuguesa. «No me siento amenazada o con estrés en ninguna parte del mundo». Hoy en Bilbao, mañana en Camboya.

Fuente:
elcorreodigital.com

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