viernes, junio 22, 2007

El Dia de las damas


En el Día de las Damas todo es elegancia en el hipódromo de Ascot, uno de los más famosos del mundo. Los mejores caballos pura sangre corren en las verdes pistas, mientras que en las grandes praderas los aficionados se dejan ver entre copas de champán, salmón ahumado, fresas con nata y sorbos de Pimms.

Ayer, en el Día de las Damas, se vieron los sombreros y tocados de formas más variopintas. Hubo quien llevó en la cabeza la Cúpula del Milenio de Londres y quien optó por ponerse un gran cenicero con una colilla a medio apagar. En otros casos las formas y los colores son difíciles de describir. Por eso, lo mejor en Ascot es mirar y mirar; y no dejarse de sorprender.

El recinto hípico estrenó nuevas gradas con capacidad para 8.000 personas con un original tejado para protegerse del sol. Pese a ello no hubo tanta gente como otros años, cuando el lleno rondaba las 80.000 personas. Y es que los aficionados más populares se quejan de los elevados precios de las entradas.

Eso sí, hay algo que no falla todos los años: la apuesta paralela a la propiamente hípica, que consiste en acertar el color elegido por la reina Isabel, habitual de Ascot, para el Día de las Damas. La soberana británica decidió lucir un vestido en tonos marrones acompañado de una pamela color crema, aunque debido a la amenaza de lluvia tuvo que protegerse además con una gabardina.

También estuvieron en el recinto Carlos de Inglaterra y su esposa Camila, ambos más discretos. Y Ana de Inglaterra, gran aficionada como su madre a este deporte. Todos llegaron al hipódromo en coches de caballos procedentes del palacio de Windsor, donde estos días de carreras se hospeda toda la familia real británica.

La Copa de Oro de Ascot, la prueba más importante de esta reunión hípica, la ganó Yeats, montado por Mick Kinane y entrenado por el técnico irlandés Aidan O'Brien.

Fuente:
elpais.com

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