domingo, junio 17, 2007

La mayor quiebra de Europa arrastra al mundo financiero


Cuatro colosos de las finanzas mundiales tendrán que afrontar un macroproceso en Milán. Un juez ha decidido que se abra juicio contra Deutsche Bank, Unión de Bancos Suizos (UBS) y los estadounidenses Citigroup y Morgan Stanley por su supuesta implicación en la quiebra de Parmalat, la mayor de Europa. Están acusados de complicidad en el fraude de la multinacional lechera italiana y de manipulación de datos de la empresa en la Bolsa. El juez de instrucción de Milán Cesare Tacconi decidió el pasado miércoles que el proceso comenzará el 22 de enero en el tribunal penal de la capital lombarda.

El escándalo sobre Parmalat estalló a finales de 2003, cuando la magistratura de Milán descubrió fondos negros y flujos ilícitos de dinero, que correspondían a un agujero contable de más de 14.000 millones de euros. Unos 135.000 inversores italianos resultaron damnificados en la bancarrota de Parmalat, que tenía 36.000 empleados en 30 países.

Las investigaciones demostraron que lo que se creía era una floreciente industria italiana llevaba en números rojos desde muchos años antes y sobrevivía gracias a falsificaciones del balance. Se sospecha que los bancos estaban al tanto de la situación y, a pesar de ello, vendieron acciones de la empresa hasta una semana antes de que se difundiera la noticia de la quiebra. Dos tribunales italianos, uno en Milán y otro en Parma, conducen las investigaciones.

"El papel de los institutos de crédito, que están involucrados tanto en las investigaciones de Milán como en las de Parma, permitió a los otros imputados continuar en la impunidad y ejecutando su plan criminal durante mucho tiempo", afirma el abogado Luca Baj, que representa a 3.000 perjudicados.

Todos los grupos supuestamente implicados rechazan las acusaciones. "Citigroup está seguro de que el proceso permitirá probar que el banco es totalmente ajeno a los delitos imputados y demostrar que es víctima de la bancarrota fraudulenta más grave desde finales de la Segunda Guerra Mundial", asegura una nota de esa entidad, hecha pública tras conocerse la decisión de abrir juicio contra ella en Milán.

El banco de negocios Morgan Stanley sostuvo en un comunicado que rechazará las acusaciones, reafirmando que su conducta y la de sus empleados "fue absolutamente correcta".

Del mismo tono fue la respuesta de UBS y de algunos de sus empleados frente a la acusación del tribunal de Milán. La entidad suiza afirma que la operación en la que se le considera implicada "es válida" y que no hubo ningún comportamiento delictivo por su parte o la de sus empleados.

La decisión del juez Cesare Tacconi, del tribunal de Milán, de procesar a cuatro bancos es "positiva para los inversores", opina el fiscal Francesco Greco. Pero admite que el procedimiento contra estos bancos será muy difícil. El magistrado observa: "Es la primera vez que se abre un proceso a bancos acusados de haber manipulado el mercado". Si se les considera culpables, tendrán que pagar sumas muy elevadas y se arriesgan a ver prohibida su actividad en Italia.

El volumen de la quiebra de Parmalat, una de las más graves en la historia del capitalismo, puede equipararse a la del coloso energético Enron en Estados Unidos. Los dos grupos empresariales defraudaron del mismo modo, anotando como ganancias lo que eran puras pérdidas, y obligando a sus empleados a comprar acciones.

La estrategia del ex presidente de Parmalat, Calisto Tanzi, consistía en transmitir la imagen de una empresa sana para atraer las inversiones. Tal como hicieron los responsables de Enron, el patrón de Parmalat -a la que él mismo le gustaba definir como "la Coca-Cola de las leches"- invirtió muchísimo dinero en publicidad. Parmalat financiaba todo tipo de deportes, desde el fútbol, con un equipo en primera división, hasta el béisbol, el baloncesto femenino y la fórmula 1. Algo singular para una empresa del sector lácteo.

Parmalat fue reestructurada después de la quiebra. El actual responsable de la empresa, Enrico Bondi, designado por el Gobierno a finales de 2003, declaró que los bancos sabían que la sociedad era insolvente, pero que organizaron hasta 2003 el lanzamiento de obligaciones suscritas por pequeños inversores, con el objetivo de recuperar el dinero perdido con la empresa.

En el segundo tramo de la investigación, que se lleva a cabo en Parma, hay 62 implicados, entre ellos Tanzi y Fausto Tonna, ex director financiero, miembros del antiguo Consejo de Administración. Se les acusa de bancarrota fraudulenta, falsedad contable, asociación para delinquir y falsas comunicaciones.

A casi un año del comienzo de la audiencia preliminar en Parma, 24 de los 62 imputados han pactado sus penas. Gracias a los efectos retroactivos del indulto concedido el verano pasado por el Gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, los imputados pueden pactar hasta cinco años de condena sin ir a la cárcel, según explica Gerardo Laguardia, procurador general del tribunal de Parma.

Entre los que se quitan así de encima sus responsabilidades ante la justicia están los hijos de Tanzi. El juez de Parma, Domenico Truppa, no aceptó las peticiones de los abogados de Tanzi y Tonna, y decidió pasar de la fase preliminar y llevarlos a juicio.

Fuente:
elpais.com

El de la foto es Calisto Tanzi.

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