martes, junio 19, 2007

Mané se despide alertando.


José Manuel Esnal 'Mané' se despidió ayer del Athletic lanzando una alerta. O el club realiza una «renovación importante» de su plantilla, con «bastantes» fichajes añadió, o el tsunami del descenso le puede arrasar la próxima temporada. El adverbio bastantes da a entender que el entrenador considera necesario al menos un mínimo de cuatro refuerzos.

El técnico de Balmaseda sabe de lo que habla. A duras penas ha conseguido evitar el descenso esta temporada, con una plantilla de calidad muy limitada y sin que la directiva de Ana Urquijo atendiera su única petición, el fichaje de Iván Campo en diciembre. Llamativamente, ni la ex presidenta ni ninguno de los otros tres miembros de la comisión gestora aparecieron en la rueda de prensa de despedida de Mané.

En su adiós, Mané advirtió de que en su cabeza ronda una gran preocupación por el porvenir de la entidad. Y, agregó, que lamentablemente está bien justificada. El técnico se puso rápidamente el traje de analista para explicar su diagnóstico. «Si este club quiere lograr otros objetivos que no sean la permanencia es prioritario realizar una renovación importante de la plantilla, incorporando bastantes elementos». De hecho, reveló que ha ofrecido a los componentes de la junta Ggestora la lista de posibles refuerzos, aunque eludió facilitar sus nombres por tratarse de «material privado».

Durante muchos momentos de la temporada, ha dado la sensación en el club de que Mané ha sido el único que ha mantenido la calma. Uno de los estamentos que más alteraciones ha sufrido ha sido el vestuario, al que el entrenador defendió ayer con rotundidad. El argumento que empleó el técnico es, en su esqueleto, descorazonador. A este equipo no se le puede pedir más que la permanencia porque su nivel sólo le da para luchar por ello. «Los jugadores son víctimas de que se les pidan unos objetivos que no pueden alcanzar. No se puede reclamar a futbolistas que tienen la calidad que tienen que logren metas inalcanzables, muy por encima del nivel de esta plantilla». Y agregó que le infla las narices la situación de presión que soportan los jugadores rojiblancos. «Me parece injusto y desproporcionado criticarles por no llegar a las metas inaccesibles que se les marcan».

Llegado a este punto, Mané mantuvo que la misión que le encomendaron cuando fichó por el club ha sido cumplida. «Hemos alcanzado el objetivo. Aunque parezca corto de miras conformarnos con la permanencia, lograrlo tiene un gran mérito porque por la política del club estamos en una situación de manifiesta inferioridad y de desventaja en la Liga más competida del mundo».

En su repaso a la temporada, Mané se detuvo en un hecho de importantes consecuencias, el frustrado fichaje de Iván Campo, que le ha obligado a jugar desde la lesión de Orbaiz sin un medio centro específico. No lo dijo, pero el entrenador cree que así se frustraron las ilusiones de conseguir una permanencia holgada con las que llegó al club. En su despedida, se limitó a recordar en tono educado lo sucedido. «Si no se puede, no se puede, que es lo que me transmitió la junta directiva sobre Campo, pero es evidente que para nosotros hubiera supuesto un elemento muy importante».

La mala temporada del Athletic ya se ha cobrado su primera pieza. Mané admitió ayer tener claro que no seguirá en el banquillo. Dijo estar, evidentemente, dispuesto a continuar, pero aseguró que ninguno de los aspirantes a la presidencia le han ofrecido continuar. Y así, se ve abocado a apartarse del club. «Quiero quedar fuera de la contienda electoral. Si quien gana las elecciones me llama, hablaremos». Pero que no se le haya dirigido ningún precandidato y que Juan Carlos Ercoreca, que cuando le fichó en noviembre le ofreció dos años de contrato, haya ahora contactado con Joaquín Caparrós le confirman que la de ayer era realmente la conferencia de prensa del adiós.

Mané reveló que cuenta con el apoyo de muchos socios del club, que en los últimos días le piden que continúe y que, ante él, condicionan su voto al candidato que le lleve a su lado. El entrenador cifró en torno a «mil personas» las que estarían en esta situación. «Quiero liberarme de esa carga, que mi nombre no sea manejado en las elecciones. Que cada uno de los candidatos haga su trabajo y que conmigo no cuenten hasta que sean presidentes. Y si no cuentan conmigo, no pasa nada, que sea lo mejor para el club». Eso sí, dijo que si se produce el escenario de ser llamado por el próximo presidente, ni lo dudará. «Evidentemente que me gustaría entrenar al Athletic», zanjó con una amplia sonrisa.

Fuente:
elcorreodigital.com

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