sábado, junio 16, 2007

Que no se te pase¡¡ Mañana la final del manomanista II


Segundo a rticulo sobre la apasionante final del Manomanista.

La historia interminable
Desde hace 67 años, la familia pelotazale vive con auténtica pasión la final del Torneo Manomanista al término de cada primavera,en la imagen la primera final, que Atano III ganó a Chiquito de Iraeta 22-8 llevandose la primera 'txapela'.

La gran familia pelotazale festejará este domingo su particular pascua pelotística. De todo Euskadi, Navarra, La Rioja y de otras comunidades, cientos de aficionados peregrinarán hasta San Sebastián para contemplar el duelo por excelencia de la mano profesional: la final del Manomanista. El encuentro se producirá en el frontón Atano III. Sus protagonistas, Olaizola II y Barriola.

Según el el libro 'Historia, Ciencia y Código del Juego de Pelota', desde tiempos inmemoriales se venían organizando campeonatos de profesionales a través de organizaciones particulares, preferentemente en la modalidad de mano. Todas ellas se realizaban sin el paraguas protector que proporciona un organismo oficial.

Fue después de la Guerra Civil, año 1940, y con la Federación Española recién gestada, cuando se oficializa el Manomanista. El primer campeón es Atano III. Mariano en la final superó 22-8 a Chiquito de Iraeta. El guipuzcoano volvería a repetir triunfos en el 42, 44 y 46. Conviene subrayar que en aquella época se celebraban los campeonatos cada dos años. Y un dato, el saque no tenía acotación alguna. Se sacaba libre. En la actualidad se fija en el cuadro cuatro.

El testigo del azkoitiarra lo recoge Miguel Gallastegui. Tres 'txapelas' conquista el poderoso zaguero eibarrés: 48, 50 y 52. A partir del año siguiente, 1953, la competición se actualiza anualmente. Es Barberito I, por incomparecencia de Gallastegui, el que conquista los primeros y únicos laureles, hasta hoy, para La Rioja pelotazale. Pero ese año el escándalo es monumental por la espantada de Don Miguel.

Hay varias versiones que se propagaron por los 'txokos' sobre esta incomparecencia. Unos avalan la tesis de que Gallastegui dio plantón a las empresas porque pretendían imponer un canon extra sobre las entradas. Obligando a los aficionados a pagar, además del partido de la final, un festival suplementario de ese mismo día.

Hay otros que sostienen que fue un asunto estrictamente político, en unos tiempos donde rendir pleitesía al régimen franquista era de obligado cumplimiento. Corrió el rumor de que desde Madrid iban a mandar hasta San Sebastián a un alto mandatario para imponer la 'txapela' y salir en la foto, y el zaguero dijo que él no se prestaba a semejante parafernalia.

Miguel Soroa reconquistó el título para Guipúzcoa al siguiente año (1954) después de atizar a Barberito un rotundo 22-4. Pepito Arriarán hace doblete, 55 y 56. En el 57, el I de la saga de los Ariño, Jesús, es el que proporciona a Vizcaya los primeros laureles. Es en el 58 y 59 cuando Ogueta pone su toque de distinción en la competición.

Al inició de la década de los sesenta un 'morrosko' vizcaíno, Azkarate, lleva para Elorrio tres 'txapelas' consecutivas: 60, 61 y 62. No se habla en todo el Señorío de Vizcaya nada más que del campeón Manomanista y del Athletic. Ariño I lo desbanca en el 63, pero el elorriano vuelve a tomar el mando en el 64 y 65. A continuación irrumpe el X de los Atano.

Hilario Azkarate derrota al azkoitiarra al año siguiente (22-18) y se coloca el número uno de la modalidad con seis 'txapelas'. Sería el último éxito del vizcaíno. En el 68 vuelve a retomar su supremacía Atano X. Y en el 69, Navarra, ausente hasta entonces de honores, se suma al gran festín con el triunfo de Retegui I.

Los setenta son casi íntegramente de Juan Ignacio Retegui, el popular zurdo de Erasun. Con su portentosa volea de derecha desarma las defensas de sus rivales. Sube a lo más alto del podio de Anoeta en el año 70, 72, 73, 74 y 75. En el 71 76 es Julián Lajos el dominador de los cuadros largos del frontón. En el 77 llega el cisma pelotístico.

Se celebran dos campeonatos por separado. Uno organizado por Eskulari, que cuenta con el respaldo federativo, y otro por Empresas Unidas. La causa del conflicto: los aplazamientos. Ese año se proclama campeón Iñaki Gorostiza, al superar en el Adarraga (22-12) a Ariño IV. En los 78 y 79 sale a la palestra Bengoetxea III.

En los ochenta llega el que sería considerado como el gran predador: Julián Retegui. Conquista nueve 'txapelas' correlativas: 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87 y 88. Con su figura menuda -«tiene menos 'chicha' que el palo de una piruleta», solía decir Ogueta- y un toque fantástico derriba a todo aquel que se le pone por delante en un frontón.

Es desposeído del título por Josean Tolosa en el 89: 22-19. Ambos contendientes finalizan la refriega con sus manos destrozadas. Pero en el 90 se toma la revancha el de Erasun (22-8) de una forma incontestable. Los años 91 y 92 son propiedad de Ladis Galarza. Un zaguero con una zurda sideral. En el 93, Retegui II suma su último título y abandona la competición a lo grande. Sin perder su hegemonía.

Una nueva savia nutre al Manomanista y con la alternancia como denominador común. Arretxe, Beloki, Eugi, Barriola, Patxi Ruiz, Olaizola II y Martínez de Irujo son sus protagonistas, pero nadie es capaz de ejercer un dominio como lo hicieron los Azkarate y los Retegui, tío y sobrino. El próximo domingo bien Aimar Olaizola o Abel Barriola recuperarán el control del Manomanista. ¿Quién será el que tome el relevo de Irujo? Es la historia interminable.

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