viernes, julio 13, 2007

'El Bola' se pasa a la kale borroka


'La casa de mi padre', ópera prima del donostiarra Gorka Merchán, aborda el problema de la violencia en Euskadi desde los sentimientos de una familia cuyos miembros, de ideologías enfrentadas, constituyen una metáfora de la realidad política vasca con el tema de la pelota de trasfondo. El realizador presentó ayer en San Sebastián el rodaje de un largometraje cuyo título hace referencia al poema de Gabriel Aresti 'Nire aitaren etxea' y que está protagonizada por Carmelo Gómez, Emma Suárez, Verónica Echegui y Juan José Ballesta. La película se centra en la difícil relación que se establece entre Txomin, un empresario amenazado por ETA que tras diez años vuelve al País Vasco, y su sobrino Gaizka, un adolescente vinculado a la violencia callejera.

El regreso de Txomin está motivado por la grave enfermedad de su hermano Koldo, un simpatizante de la izquierda abertzale del que le separa un abismo ideológico y que antes de morir le confía la tutela de su hijo Gaizka, un pelotari prometedor de gran potencia y poca técnica que no termina de centrarse en el juego. Gorka Merchán explicó que su película pretende ser una mirada al conflicto vasco «desde la familia, desde el corazón y desde los sentimientos», motivo por el que la violencia «está 'en off' y cede el protagonismo a los seres humanos».

«Intento hablar de la unión, no de la separación. Tratar sobre las cosas desde el respeto no desde el odio», explicó el joven director donostiarra, quien se mostró esperanzado en que su película ayude a los vascos a darse cuenta de que «convivir es inevitable» y de que hay que «hacerlo en paz». «Llevamos 40 años con una fórmula que está claro que no funciona. Ya es hora de que todos demos un paso al frente y que intentemos cambiar esto de verdad», subrayó Merchán.

La película plasma este «paso» en un momento en el que, según avanzó el cineasta, «vemos cristalizar el momento en el que la familia y las personas se ponen por encima de todo lo demás». «Es lo que deberíamos hacer todos, poner por encima los sentimientos y no otros intereses u odios» que, para el director, «es lo que hace la película» con las relaciones entre Koldo y Txomin, por un lado, y entre éste y Gaizka por otro.

Merchán desveló que, en este contexto, la pelota es una metáfora del punto de encuentro que hay que buscar para solucionar el conflicto. «Txomin termina por hacer ver a Gaizka que las cosas no son como se las habían contado». El joven se desprende de la «idea preconcebida» que tenía de su tío. El realizador recordó que la ruptura del alto el fuego permanente de ETA le sorprendió en plena preproducción de la película, y le afectó porque «como vasco, tenía muchas esperanzas y supuso una decepción, ya que pensaba que esto iba a poder terminar de otra manera».

En cualquier caso, Merchán dijo ser «muy optimista» y admitió que mantiene la esperanza de que los vascos serán «capaces de convivir», porque tiene la sensación de que el terrorismo «es un problema más político que ciudadano», dado que en Euskadi «conviven todos en mayor paz de lo que quizá la gente cree fuera». Merchán no ha encontrado «ningún problema» en las localidades en las que ha trabajado, independientemente del partido político que estuviera en el gobierno municipal. Este hecho constituye «un reflejo de que las cosas van a mejor y que hay ganas de entendimiento».

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...