martes, julio 03, 2007

El secreto de los guerreros de Xian


El misterio de la tumba del primer emperador de China, Qinshihuang (260-210 antes de Cristo), uno de los tesoros arqueológicos que más imaginación y ríos de tinta, ha hecho correr en el país asiático ha comenzado a desvelarse. Expertos chinos han anunciado, después de cinco años de investigación, que tienen la certeza de la existencia de un edificio de 30 metros de altura, enterrado en el lugar donde se encuentra el gran mausoleo del que hace 2.000 años unificó el país asiático.

La construcción se encuentra sobre la tumba de Qinshihuang y bajo una colina piramidal de unos 51 metros de altura formada por el terreno, según han confirmado los investigadores gracias a la utilización de equipos de detección remota.

Aunque se sabe de la existencia del mausoleo desde hace años, su contenido sigue siendo un enigma, ya que el Gobierno chino ha prohibido en repetidas ocasiones su excavación por miedo a que sea dañado durante los trabajos. Algunos arqueólogos afirman que las técnicas actuales no garantizan que se pueda conservar adecuadamente después de sacarlo al aire. Otros creen que el descubrimiento está siendo frenado por algunos líderes políticos que no lo consideran económicamente rentable.

Los expertos ya afirmaron el año pasado que habían detectado un grupo de escaleras simétricas y estructuras de madera bajo tierra. Pero ahora han revelado mayores detalles. La cámara tiene cuatro paredes, con forma de escaleras organizadas en nueve plataformas, explicó Duan Qingbo, del Instituto de Arqueología de Shaanxi, a la agencia oficial china Xinhua. Duan aseguró que el edificio tuvo la función de permitir al alma del emperador iniciar su viaje.

El mausoleo está rodeado por los famosos guerreros de terracota, que fueron descubiertos por azar en 1974 por varios campesinos cuando estaban horadando un pozo. Las 8.000 figuras, de tamaño real, que incluyen soldados en diferentes posiciones y caballos, se han convertido en una de las mayores atracciones turísticas de China.

Pero lo que guarda este gigantesco ejército de arcilla -destinado a ayudar al emperador a gobernar en el más allá- podría ser aún más sorprendente. Según dejó escrito el historiador Sima Qian (145-90 antes de Cristo), el túmulo de Qinshihuang está rodeado de una reproducción de sus dominios, con ríos por los que fluye el mercurio, y una bóveda celeste con incrustaciones de gemas y perlas, que representan el sol, los planetas y las estrellas. Los científicos han detectado en la zona un nivel de mercurio superior a lo habitual. También han descubierto la existencia de un avanzado sistema de drenaje, cuya misión es evitar que las filtraciones de agua aneguen la tumba.

Se cree que el palacio subterráneo cuenta con características arquitectónicas, que, según los arqueólogos, han evitado los saqueos. Si lo que encierra en su interior responde a las expectativas de algunos expertos y a la leyenda que se ha ido forjando con los años, su excavación podría revelar datos de gran valor sobre la historia de la antigua China.

La construcción del mausoleo se concibió a gran escala, como el reinado de su huésped, quien no pudo alcanzar la inmortalidad que buscó en vida. Duró 38 años y precisó el trabajo de 720.000 obreros y artesanos. Consta de diferentes estancias y estructuras. En la zona se han encontrado restos humanos, que se piensa que pertenecen a trabajadores que fueron asesinados o encerrados vivos para que no divulgaran los secretos del complejo funerario. Y, a pesar de su tiranía y gobierno autocrático, Qinshihuang es recordado como un héroe en China por haber forjado un estado unificado en el año 221 antes de Cristo.

Fuente:
elpais.com

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