jueves, septiembre 20, 2007

Justicia para O. J. Simpson


Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Pero más que frío, el cuerpo de Nicole Brown debe estar ya convertido en cenizas, trece años después de que fuese asesinada junto a su amigo Ronald Goldman. Por eso es la hermana de éste, Kim Goldman, la que ayer se regocijaba al ver esposado al hombre que ella, y casi todo Estados Unidos, considera autor del crimen pasional. «Siento un poco de júbilo. Espero que la presión que hemos ejercido sobre él durante estos años le haya conducido a esto», dijo en entrevista a la cadena NBC.

La familia Goldman no se rindió cuando un jurado absolvió a Simpson de haber asesinado a su ex mujer y al joven que creía su amante, sino que lo demandó por lo civil, y esta vez ganó. El juez le condenó a pagar 33,5 millones de dólares, lo que ha obligado al ex jugador de fútbol americano a esconder sus ingresos y a vivir a hurtadillas. Cada vez que una de sus transacciones sale a la luz, los Goldman le llevan a juicio y logran que los tribunales le confisquen los beneficios que ha obtenido, ya sea por un programa de televisión, un libro o, he aquí la madre del cordero, la venta de objetos de recuerdo.

Simpson ha firmado miles de fotos, pelotas y todo tipo de 'souvenirs' que se han convertido en una fuente subterránea de ingresos. Parte de estos huevos de oro, incluyendo el traje de chaqueta que llevaba puesto el día que lo declararon inocente ante una audiencia televisada de 150 millones de estadounidenses, le fueron robados. La mayor parte reapareció la semana pasada en un hotel de Las Vegas, donde dos coleccionistas intentaban venderlo. Con los Goldman al acecho, Simpson no podía llamar a la Policía y arriesgarse a que se lo confiscaran, así que decidió recuperarlos él mismo pistola en mano, con la ayuda de unos amigos macarras.

Arregló la cita, en el hotel Palace Station, Tom Riccio, un seudoperiodista sin escrúpulos con un amplio pasado criminal, que se ofreció a ayudar a Simpson a cambio de que cooperara en un nuevo libro. En realidad, Riccio no ha tenido que esperar a los derechos de autor. Tan pronto como la detención de Simpson salió a la luz, vendió la grabación que recoge los improperios y amenazas que soltaron el ex futbolista y sus compinches cuando iniciaron el asalto. Los coleccionistas -uno está hospitalizado por un infarto- avisaron después a la Policía.

El juez aceptó ayer once cargos: secuestro, robo a mano armada, conspiración... Todos pueden lograr lo que nunca se consiguió, que Simpson acabe sus días a la sombra. Aunque, de momento, ayer recuperó la libertad tras pagar una fianza de 106.000 euros.

Fuente:
elcorreodigital.com

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...