martes, octubre 02, 2007

Inquilinos incómodos


Querían convencer al mundo de que eran el «monstruo del lago Ness» pero en el Amazonas peruano. Una «leyenda urbana». Daniel Saba, presidente de PeruPetro, la empresa estatal que concede tierras para explorar y explotar petróleo y gas, aseguraba hasta hace poco que la idea de que existan tribus aisladas en la zona es «absurda». Pero esta semana, un grupo de ecologistas los ha fotografiado: «Los vimos por casualidad. Había varias chozas y 21 personas, entre niños, mujeres y jóvenes», relata Ricardo Hon, científico que sobrevolaba el parque nacional del Manu y Alto Purús, en la frontera con Brasil, a 900 kilómetros al este de Lima.

Con estas fotos, la Agencia de Medio Ambiente de Perú (Inrena) confirmaba sin lugar a dudas lo que PeruPetro se empeña en negar: que indígenas voluntariamente aislados del mundo siguen luchando por sobrevivir en zonas que durante siglos les han pertenecido. Los ecologistas avistaron primero cinco refugios construidos con hojas de palmera junto al río Las Piedras. Después divisaron al grupo, que a su vez miraba a la avioneta y luego se dispersó. Una mujer con un niño movió sus manos armadas con flechas, como intentando enfrentarse y alejar a los intrusos. Después todos se refugiaron en la vegetación ribereña. Más tarde, encontraron otros cinco campamentos abandonados en ambas márgenes del río.

El grupo Survival Internacional sostiene que en Perú viven más de 15 tribus aisladas. Es el tercer país del mundo con mayor número de estos indígenas, después de Brasil y Papúa Nueva Guinea. Se cree que en Sudamérica hay unos 5.000, y, aunque los gobiernos se comprometen a defenderlos, ellos se ven obligados a luchar para defenderse del acoso de explotadores de madera, oro, petróleo y turismo. La noticia coincide con la denuncia de un grupo de ONG peruanas, que acusa al Gobierno de recortar 209.000 hectáreas de otro parque nacional, el de Bahueja Sonene, para abrirlo a la explotación de gas y petróleo.

Miguel Ángel del Ser, de Survival Internacional, ha confirmado que el grupo descubierto esta semana «se encuentra también acosado por los madereros ilegales» que, en busca de caoba, el oro rojo de la Amazonía, violan la escasa vigilancia del parque para realizar la tala furtiva. En Alto Purús puede haber entre 200 y 600 indígenas aislados, y sólo quieren que los dejen en paz.

Fuente:
elcorreodigital.com

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