viernes, octubre 19, 2007

Muere el 'perro de la guerra'


El mercenario francés Bob Denard murió el sábado pasado a los 78 años, solo y pobre, en su casa de la Gironde. Conocido como el 'horrible' y el 'perro de la guerra', como la famosa novela de Frederick Forsyth sobre un grupo de soldados profesionales que prepara un golpe de Estado en una república centroafricana, Denard puso su ametralladora y sus conocimientos militares al servicio del mejor postor, por lo general ambiciosos generalillos del África poscolonial. Desde hace un par de años sufría el mal de Alzheimer.

Hijo de un suboficial del ejército colonial, Gilbert Bourgeaud (su verdadero nombre), fue cabo en los comandos de la Marina francesa en Indochina y Argelia antes de enrolarse en la Policía marroquí en la época del protectorado. Allí formó parte de la Lucoter (rama contraterrorista de los servicios secretos) y participó en Rabat en el atentado fallido contra el antiguo presidente de la República Pierre Mendès-France, que le costó año y medio de cárcel.

Tras reincorporarse a la vida civil como dependiente en una empresa de electrodomésticos, Bob Denard recibió el ofrecimiento de convertirse en mercenario. En 1961 se puso a las órdenes de Moisés Tshombé para derrocar a Lumumba en el antiguo Congo belga (luego Zaire). Más tarde se empleó al servicio de Mobutu contra Tshombé, un movimiento clásico en la vida de los mercenarios. Fue promovido al empleo de coronel en la efímera República de Katanga. Más tarde, y con el nombre de guerra de Mustafá Madjiú, participó en intentonas golpistas en Yemen, Benin, Biafra, Angola y en la antigua Rodesia.

En 1975 vuelve a aparecer encabezando una facción militar en las Comoras, un archipiélago bajo influencia francesa en el océano Índico. Derroca a Ahmed Abdalá y tres años después se pone a su servicio para arrebatar el poder a su sucesor, Ali Soilih, que le nombra comandante en jefe de sus fuerzas armadas. Denard adquiere el sobrenombre de 'Virrey de las Comoras'. Aunque viaja a Sudáfrica y a Gabón, pasa la mayor parte de su tiempo en su granja controlando a la guardia presidencial y dedicado a sus negocios.

Anticomunista visceral, Bob Denard se casó siete veces y tenía ocho hijos. «Fui herido de gravedad cinco veces, he pagado por todo con mi vida, no tengo de qué quejarme y, como siempre, -declaró al diario 'Le Monde'- cierro el pico». Lo dicho, un clásico.

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