sábado, noviembre 10, 2007

Casi nos vamos de la fila


Andy Warhol ya dijo una vez que «a todo el mundo le deberían tocar quince minutos de fama en la vida». Sin embargo, no dio las claves de cómo reaccionar cuando llegara ese momento. Asombro, risa incontrolada y nervios. Esas sensaciones experimentaron ayer Carolina Pamplona y Juan Carlos Pérez al vivir en sus carnes ese instante triunfal. En poco tiempo pasaron de ser unos simples turistas a convertirse en la visita más esperada del Guggenheim de Bilbao: la diez millones.

Eran las 11.30 horas y aún quedaban 200 personas para alcanzar esa emblemática cifra. Los medios de comunicación se agolparon en la entrada de la pinacoteca creando un pasillo por el que pasaron niños, señoras, matrimonios... «¿Yo no soy el que esperáis?», llegó a preguntar más de uno con cara de desilusión. A las 12.40, alguien señaló a una pareja: «¿Ellos son!». Entre aplausos, el director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, se dirigió hacia los turistas, que no salían de su asombro. «Os habéis convertido en la visita 10.000.000 y, por ello, os corresponde un viaje a Nueva York de cuatro días».

De inmediato, se creó un gran revuelo, ya que todos querían captar las primeras reacciones de los protagonistas del acontecimiento. «Es una maravilla venir a Bilbao y estamos muy agradecidos», pudieron farfullar entre los flashes. Carolina y Juan Carlos son compañeros de trabajo en el sector de máquinas automáticas y viajaron desde Zaragoza para asistir a unas jornadas sobre su especialidad profesional. «Nos vamos hoy a la tarde -por ayer- y queríamos ver el Guggenheim, pero no teníamos ni idea de lo que ocurría. Nos ha cogido por sorpresa todo esto. De hecho, al ver tanta expectación casi nos vamos de la fila. ¿Qué corte!».

Los ganadores recibieron un cheque como símbolo de su premio, que ahora tienen que decidir cómo reparten. «Nueva York es un destino que nos gusta a los dos. Si vamos, espero que nos llevemos bien», bromeó Carolina.

«¿Os podéis abrazar!», les gritaron los fotógrafos. Ellos no dudaron en facilitarles el trabajo, sin dejar de reír. Una instantánea que sin la ayuda del azar no se hubiera producido. «Nos hemos perdido al venir. Teníamos la intención de estar aquí antes», explicaron.

Tras unos minutos de asedio que se les hicieron eternos, los visitantes diez millones pudieron acceder al museo. Acababan de poner la guinda al pastel del décimo aniversario del Guggenheim.

Fuente:
elcorreodigital.com

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...