viernes, noviembre 09, 2007

Las leyes más locas


Toman té a todas horas, su cerveza está caliente y visten los más estrambóticos sombreros para ir a una carrera de caballos...

Los ingleses son entrañables y, si hay algo que les hace únicos, es su fino humor y la ironía con que tratan los asuntos del Gobierno.

La cadena de televisión UKTV Gold ha hecho una encuesta para conocer las leyes más absurdas del reino, disposiciones que nunca fueron derogadas y que con el tiempo bien podrían servir de argumento en un episodio de 'Mr Bean'.

La preferida parece ser una ley de 1887, según la cual está prohibido morirse en el Parlamento. Lo más propio sería condenar a muerte a quien osara cometer tal ultraje, pero más democrático quizá resultaría extender esa prohibición a todo el país. Lo que sería poco probable es que los escoceses pudieran beneficiarse de la medida. De hecho, en la parte antigua de la ciudad de York aún es legal matarlos siempre que porten arco y flechas. Costumbre ésta que se exportó a Irlanda: en Cork también puede hacerse, salvo los domingos. Y es que está muy feo asesinar a nadie el día del Señor.

Lo más recomendable para un varón de las Tierras Altas que quiera fijar su residencia en Inglaterra es hacerlo en Liverpool. Allí las vendedoras de peces tropicales pueden enseñar sus senos en la vía pública sin miedo a multas. Claro que la ley tampoco dice que tengan obligación de hacerlo. En el caso de haber nacido en Gales, lo mejor es no visitar nunca Hereford, ya que les podrían disparar. Pero, si la escala fuera ineludible, conviene hacerlo en domingo: ese día sólo podrán atacarles en las inmediaciones de la catedral y con un arco.

Por lo demás, resulta útil saber que en Inglaterra no se pueden colgar las camas por la ventana y tampoco se permite estar borracho en posesión de una vaca. Eso sí, las embarazadas disfrutan de un incomparable marco legal: pueden orinar en cualquier sitio e incluso en uno de los iconos de la esencia británica: el casco 'bobby' de los agentes de la ley.

Lo que más llama la atención de la normativa británica es su empeño por conducir por el lado izquierdo de la calzada, pero no son los súbditos de su Graciosa Majestad los que sufren el código de circulación más extraño. En Dinamarca, sólo se debe pone el triángulo reflectante de peligro si se cala el motor del coche y el conductor sale de su habitáculo. Cuando el automóvil se avería no es necesario señalizarlo. Además, esta prohibido arrancar el vehículo si hay alguien tumbado debajo. Más allá han llegado en Alabama, donde en pos de la seguridad vial está prohibido vendarle los ojos al conductor al volante. Mientras que en Suiza uno puede ser multado si se deja las llaves dentro del coche y olvida bajar el pestillo.

El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Por eso, cuando quieren mandar una postal, los británicos tienen que recordar poner el sello bien: pegar la efigie de Isabel II boca abajo es traición.

Fuente:
elcorreodigital.com

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