viernes, noviembre 23, 2007

Miss Mina Antipersona Angola


27 años -de 1975 a 2002- duró la guerra en Angola, uno de los conflictos más largos de África, en el que se implicaron siete países. Ahora que viven en paz, los angoleños luchan contra las minas terrestres antipersona que en su día se lanzaron desde aviones o desde lanzadoras sin ningún control sobre la zona en que iban a parar. Carreteras, caminos, campos de cultivo... El peligro yace ahora bajo sus pies.

Las organizaciones humanitarias calculan que quedan de dos a cuatro millones de artefactos en tierras angoleñas, y que unas 80.000 personas han resultado hasta la fecha mutiladas por su causa. Las 'antipersona' pueden permanecer activas 50 años. Fue Mario Ferrari, representante de Unicef en el país africano, quien dijo en su día que, efectivamente, «las minas no respetan los acuerdos de paz» y que por eso en Angola «siguen sintiendo la fuerza feroz de la guerra».

En una iniciativa «a medio camino entre el arte y la ayuda humanitaria», en palabras del impulsor del proyecto, el actor y director teatral Morten Traavik, el controvertido concurso 'Miss Mina Antipersona Angola 2007', que cuenta con financiación del Gobierno angoleño y de la Unión Europea, pretende «llamar la atención de la gente de una manera original hacia el problema de las minas antipersona y hacia el sufrimiento de las víctimas». Sin contar con que «todo el mundo tiene derecho a ser bello».

La idea es otorgar un voto a una candidata favorita entre un total de diez seleccionadas, todas ellas mujeres mutiladas, a través de la página web del concurso (www.miss-landmine.org). Ana Diogo, 32 años, viuda, madre de tres hijos y desempleada. Generosa Cassinda, 30 años y madre soltera de dos niños y estudiante de Comercio... La ganadora recibirá una prótesis ortopédica elaborada y cedida por un reconocido laboratorio de Noruega.

Claro que, como en todos los órdenes de la vida, hay detractores que se preguntan el impacto real sobre la problemática en Angola que puede tener esta campaña; que cuestionan, en una palabra, esta particular manera de concienciar sobre el asunto. De «pornografía social» a «fetichismo de la minusvalía» y «exhibicionismo de la mutilación con fines voyeurísticos», califican la iniciativa los más críticos.

«En Angola los concursos de belleza son muy populares, y éste no lo es menos», se defiende Morten Traavik, convencido de que con sus modelos contribuye a «cambiar el concepto de víctima por el de superviviente». Por lo pronto, está sumido en los preparativos de otro certamen, el 'Miss Mina Antipersona Camboya', que se celebrará en Phnom Penh el próximo año, en colaboración con la Organización Nacional de Minusválidos del país.

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