sábado, diciembre 29, 2007

El Iurbentia Bilbao Basket lider de la ACB..¡¡¡¡


Una bilbainada anunciaba un posible liderato de la liga por parte del Iurbentia Bilbao Basket..`pues lo ha alcanzado, aunque compartido. Es segundo -las fotocopiadoras echan humo para guardar el momentazo- sin que ninguno de sus tres compañeros de piso disponga de privilegios añadidos. Lo de este equipo no tiene nombre. Quizá, ni explicación. El trabajo, la calidad, la inercia, el método... y desde ayer la mutación más brutal. Escribió una revisión autorizada sobre el paso del estado gaseoso al líquido. Y luego al sólido. Sin secuelas. Visto y no visto.

De visitar el banco tras los diez minutos iniciales con el monigote de la inocentada colgado de la espalda a ser el profesor disciplinado, casi vejatorio, que no deja ni que se mueva una mosca en el aula. El otro iurbentia -al que se refirió Vidorreta en el vestuario incitando a los suyos a la revuelta picándoles sobre su falta de capacidad para tal fin- fue un muñeco sin pilas. Sin tenerlas agotadas del todo, el mando no acababa de ejecutar las órdenes. Así no hay diversión, ni posibilidades de juego. Sólo resta sitio para apartar el artilugio y coger otro que responda. O cambiar las baterías. Alguien hurgó en algo. Quizá sólo era que no estaba activado el botón de 'on' y así, claro, verdes las han segado.

Y es que la pregunta era de examen. ¿Es posible que un equipo remonte fuera de casa, en una cancha caliente, para más 'inri' ,y ante un oponente cada vez más necesitado, si empieza un partido con una caraja tal que le endosan un 15-0 que concluye en el cierre del parcial con 24-5 y -4 de valoración de equipo? La respuesta, alucinen, es sí. Tal como lo leen, tal como lo escucharon a través de la radio unos sorprendidos, helados, seguidores de los hombres de negro. Como lo sufrían en sus carnes los propios integrantes de la plantilla vizcaína.

Hay versiones, pensamientos, ideas para todos los gustos. Posiblemente, un rival de más enjundia no habría permitido que el herido se recuperara, que alcanzara el rincón antes del sonido milagroso del 'gong'. Quizá. El terreno de las hipótesis sí que es inescrutable. Pero lo que interesa y ocupa es lo que sucedió en el Nou Congost.

Y fue una especie de resurrección. Un regreso del túnel de luz que nadie sabe bien a dónde conduce, pero que cuando te llama no tiene pinta de ser por algo bueno, creencias al margen. Martin Rancik se apartó del muro de ejecución porque fue, al menos, el autor de esos solitarios cinco puntos que descansan ya como récord de menor anotación en un cuarto para la franquicia de La Casilla. El eslovaco fue el primero que calentó los bíceps sabiendo que ante el iurbentia se planteaba una 5 Oceans pero a pelo, a brazada pura y dura. Tres buenas defensas suyas y el despertar. Un primer parcial de 0-10 devolvió el color a los visitantes, que hasta entonces confundían su dermis con el blanco de su segunda equipación. El Manresa se revolvió. Había jugadores poco llamados al estrellato -Diego Sánchez, Alzamora, Rubio- que estaban aprovechando bien su momento de gloria. Resolvían las situaciones con convicción. Lo hicieron hasta que desde su banquillo se modificó el criterio. Quiso Ponsarnau que fueran los de nombre más rimbombante quienes pusieran la guinda, pero sólo pudieron completar el coro para rezar el responso.

A diferencia del Manresa, el urbentia se excitó en cuanto olió la sangre ajena. Recker sacó su estuche, besó la mira telescópica y renovó sus votos como francotirador. Huertas daba muchas de cal y no pocas de arena, pero se iba arriba, secundado por un Salgado cuyo poso fue otra vez nutritivo a más no poder. Weis, con un pómulo restañado, desvió tiros como quien separa aviones de su ruta en día de tormenta. Y así todos, con mayor o menor incidencia estadística, pero ya conocedores de lo que le suele pasar al que gira a favor de la fuerza centrífuga. La famosa y manida inercia ha llevado al iurbentia al coliderato. Por mucho que se pellizquen, es cierto.

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