sábado, diciembre 08, 2007

Muere Karlheinz Stockhausen


El compositor alemán Karlheinz Stockhausen, una de las más importantes y controvertidas figuras de la vanguardia artística europea, murió el pasado miércoles en una pequeña localidad cerca de Colonia, aunque su fallecimiento no fue comunicado hasta ayer por la tarde.

Stockhausen, de 79 años, compuso un extenso catálogo de obras marcadas por su deseo de experimentar al límite, tanto con los instrumentos tradicionales como con las posibilidades que la electrónica ha ido creando desde mediados del siglo pasado. Precisamente por ello, algunos músicos del pop, como John Lennon, reconocieron su influencia y hace sólo cinco años fue el invitado especial del festival Sónar de Barcelona, paraíso de la música electroacústica popular.

Stockhausen (Mödrath, 1928) quedó huérfano muy joven. Su padre murió en la guerra y su madre fue internada en un psiquiátrico y ejecutada por orden del Gobierno de Hitler en 1941. Para pagarse sus estudios, ejerció cuantos trabajos pudo en sus horas libres: lo mismo fue granjero que de obrero en una fábrica, guardia nocturno en un párking y vigilante de las viviendas de las tropas extranjeras en la Alemania ocupada. Aprendió primero el serialismo con Webern y luego se adentró en otros terrenos con Messiaen, Milhaud y Martin, para sumarse finalmente al llamamiento de Cage en pro de la música aleatoria.

A partir de los años cincuenta, la improvisación y el concepto de indeterminación dominan su obra, junto a un deseo de subvertir las bases que habían sustentado la música desde la antigüedad. Así, para escándalo de los aficionados más conservadores, Stockhausen fue publicando, a un ritmo desconocido entre sus colegas, obras con las propuestas más rompedoras de la cultura contemporánea: lo mismo una pieza para percusión en la que el intérprete puede coger la veintena de páginas de la partitura, empezar por cualquier nota y seguir lo mismo hacia atrás que hacia delante, incluso alterando a voluntad el orden de las páginas, que una composición para diversos grupos orquestales y de cámara, que tocan partituras distintas en lugares diferentes dentro de un mismo edificio (o al aire libre), de manera que es el oyente quien debe moverse de un lugar a otro para poder escuchar a los grupos.

El compositor alemán, amigo de Boulez y agitador de la vida cultural europea, aspiraba a crear una música que rompiera con el concepto de concierto y con el ritual que conlleva, en especial con todo lo relativo a la sala en la que se reúnen público e intérpretes. Algunos de sus experimentos le llevaron a ser considerado algo así como un genio loco. Sucedió cuando en 1991 el festival de Salzburgo le encargó un cuarteto de cuerda y él aceptó la petición pese a que había asegurado que nunca escribiría una obra así. Su innovación estuvo en hacer que cada uno de los instrumentistas se subiera a un helicóptero e interpretara su partitura en el aire, mientras el compositor manejaba las fuentes de sonido (incluido el insoportable ruido de los rotores) en una mesa de mezclas situada en tierra. Otra de sus obras más conocidas, 'Stimmung', es una larguísima composición (supera con mucho la hora de duración) en la que seis voces recorren las posibilidades sonoras de un solo acorde.

En los sesenta y primeros setenta, Stockhausen, que formaba parte de lo más elitista de la alta cultura, tuvo un inesperado éxito entre los artistas del pop. Es uno de los personajes que aparecen en la portada del álbum 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band', de los Beatles, junto a Marx, Marilyn, el Gordo y el Flaco, Charlot, Einstein o Edgar Allan Poe. Todo un símbolo de su gran influencia en el grupo, sobre todo en Lennon.

Algunas de sus opiniones sembraron el desconcierto en sus seguidores. No tanto que dijera en reiteradas ocasiones que creía en la vida eterna, como que asegurara estar guiado por ángeles o que todo músico debía consultar los hallazgos del telescopio 'Hubble' para incorporarlos a su obra. Opiniones extrañas, pero inofensivas. En cambio, cuando tras el 11-S comentó que el ataque contra las torres gemelas había sido «la máxima obra de arte que se haya producido jamás», muchos pensaron que desvariaba. En los últimos años, quizá porque las generaciones más jóvenes de compositores han decidido no forzar tanto los límites de la experimentación, la influencia de Stockhausen se había reducido.

Pero su nombre figura desde hace décadas en los libros de Historia.

Fuente:
elcorreodigital.com

La imagen es de Google.

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