domingo, diciembre 30, 2007

Que nada ni nadie frene este sueño: Euskal Herria vs Cataluña I


Islas Feroe, San Marino y Andorra, que finalizaron la fase de clasificación para la Eurocopa sin un pírrico triunfo, así como bastantes de sus compañeras de viaje que sólo aspiran a puntuar entre ellas, ejercen de meras comparsas en esas previas infumables que se prolongan en el tiempo sólo para que las grandes y tradicionales selecciones puedan alardear de sus colores. A UEFA y FIFA, cuyo afán recaudatorio es infinitamente superior a cualquier apuesta por el espectáculo, esto le trae sin cuidado y se refugian en la multiplicación de países. Ciertamente es así y nadie debe negarles su derecho a la participación, sino todo lo contrario. La infamia es que haya pueblos que serían mucho más competitivos en el orden internacional y sistemáticamente se les niegue los suyos pese al clamor social. Lo demostraron otra vez ayer sobre el verde de un abarrotado San Mamés, y ya hemos perdido la cuenta de las veces, Euskadi y Catalunya, a años luz de ventaja respecto a las citadas naciones en cuanto a la calidad de sus futbolistas; es su entidad jurídica la que les impide ser protagonistas con rango de oficialidad. Ahí, en la legislación, y no sobre el terreno de juego es donde se encuentra ya la pelea.

El empate final simbolizó el completo equilibrio de fuerzas que se respiró en cualquier rincón de La Catedral. En un ambiente festivo y reivindicativo de tremenda magnitud, la atmósfera se cargó desde mucho antes de que Pérez Lasa lanzase el pitido inicial. El lema de la pancarta que portaron los jugadores de sendas escuadras en los prolegómenos resume lo que se vivió tanto sobre el césped como en la grada: Nazio bat, Selekzio bat. Una nació, una Selecció. Con mayoría de rojiblancos (hasta siete futbolistas) en el once del tándem Iribar-Etxarri, Euskal Herria saltó dispuesta a dejar constancia de su condición de local, ejerciendo una fuerte presión desde arriba, con Etxeberria y Fernando Llorente mordiendo para que el balón no llegase a las inmediaciones de Xavi con limpieza. De hecho, al minuto cinco Jorquera se vio obligado a emplearse a fondo en un remate del delantero de Rincón de Soto, acción que poco después se repitió a la inversa con los mismos protagonistas de la tricolor.

Sin embargo, la grave lesión que superado el primer cuarto de hora sufrió el guardameta del Barça templó los ánimos y, tras una notable intervención de su sustituto Morales, en un chut desde la frontal del de Elgoibar, el panorama varió rotundamente. Como si el equipo nacional vasco acusara el desgaste en una semana en la que sus componentes han disfrutado de asueto. Catalunya trató primero de reducir la intensidad del encuentro a base de filigrana y toque, y fue así cuando apareció su mejor versión, muy al estilo del juego que practican los culés. Bojan, que ya había dado síntomas de querer adquirir el papel principal en su primer compromiso como internacional absoluto, se fue como un cohete hacia el área y rompió el eje en una sobresaliente asistencia de Coro que la rutilante estrella azulgrana mandó a la red. No habían pasado sesenta segundos, y en medio de una algarabía de senyeras, Lafuente, que regresaba a casa, evitó que los catalanes mataran el duelo en un disparo a bocajarro de Xavi. Los de Gratacós eran dueños y señores de la situación, con un centro del campo que sacó el tiralíneas para meter el miedo en el cuerpo al conjunto euskaldun. Y tanto. Una combinación entre Sergio García y su tocayo González, y otro chut de Krkic que salvó el meta de Retuerto con su rostro, constataron que Euskal Herria se enfrentaba a una de sus mayores empresas en su era moderna. Para colmo de males, Etxeberria también tuvo que ser relevado. La entrada de Aduriz antes del descanso, con un cabezazo que sacó el portero del Terrassa, fue premonitoria.

quien perdona... En la reanudación, aunque Catalunya redujo su presencia en el área contraria, su rival prosiguió sin encontrar profundidad, incapaz de romper la tela de araña. Es más, de nuevo Xavi y luego Coro comprobaron cómo andaba Riesgo de reflejos. Y, como casi siempre, se ratificó la máxima de que quien perdona lo paga. Cuando los múltiples cambios que introdujeron los seleccionadores vascos, incluida la trascendental irrupción de Mendieta, se asentaron, Euskal Herria recobró el dominio y desplegó sus mejores armas, lideradas por un espléndido Aduriz. El donostiarra se erigió en el artífice de la igualada en una jugada que comenzó él mismo sirviendo desde su propio campo el esférico a Gaizka y éste a Gabilondo para que nuevamente Aritz nivelara a placer la balanza. Una electrizante volea de Mendieta y un disparo de Igor en el último suspiro estuvieron a punto de dejar la victoria en casa. Aunque si, como anunció Iribar, el de ayer hubiese sido el choque de vuelta tras el celebrado en Barcelona el pasado año, Euskal Herria se habría llevado el gato al agua por el valor doble de los goles a domicilio. El único pero, percances físicos al margen, que San Mamés sigue reñido con el signo del triunfo.

Los agoreros ni siquiera podrán recurrir al capítulo de los incidentes, puesto que más allá del ensordecedor ruido, de algunas bengalas y alguna pancarta malsonante, la comunión entre pueblos hermanos resultó absoluta antes, durante y después. Quienes (aquellos que disponen oficialmente de unos colores a los que venerar los 365 días del año pero impiden al de al lado disfrutar de tal honor) en las horas previas aludieron a vaya usted a saber qué tipo de propaganda, o apagaron el televisor o no pasaron una buena noche. Euskadi, Euzkadi, Euskal Herria o Euskal Selekzioa, que la propiedad conmutativa sugiere que su trasfondo es idéntico, reiteró su idoneidad para formar parte de la gerontocracia continental, en puertas, a únicamente seis meses, de la Eurocopa 2008. También Catalunya. El tren camina en la dirección correcta y no existen argumentos lógicos que puedan tratar de sacarlo de la vía. Que nada ni nadie nos despierte. Que nada ni nadie frene este sueño.

Fuente:
deia.com

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