lunes, diciembre 03, 2007

Titín III se queda con la jaula


Fin de curso en la 'jaula'. Ayer en el Ogueta de Mendizorroza, que registró un entradón, concluyó una de las competiciones más prestigiosas del calendario pelotístico. Y lo hizo con una final que alfombró el camino hacia la gloria de Titín III, uno de los participantes que le ha dado frescura e ilusión a la edición de 2007. Superó (22-15) a Barriola con un juego basado en la agresividad y la definición.

Titín III despidió el Torneo del Cuatro y Medio con una actuación apoteósica. Venció a un rival que es uno de los mejores especialistas en la distancia y que en opinión de los técnicos «es una bomba de relojería». El mismo que en la liguilla de semifinales le hizo hincar la rodilla, en el Astelena de Eibar (22-18), después de remontar un marcador adverso (13-18).

El riojano, que nunca le había ganado al navarro, ya ha entrado en el paraíso de la pelota, recogiendo el testigo de su paisano, Barberito I, que allá por la décáda de los 50 se impuso a Ogueta, un delantero que marcó una época, considerado como un ciclón de los cuadros alegres del frontón. La pelota le liquidó ayer en la cancha de Vitoria una deuda que tenía adquirida desde hace muchos años.

Su gesta no ha sido fácil. En primer lugar, ha tenido que superar un hecho que hay que enmarcarlo en lo estrictamente psicológico: el reciclaje de su estado anímico tras la muerte de su padre -Titín I- el pasado domingo. Un duro trance que le hizo meditar sobre su participación en la final de ayer. «He estado a punto de arrojar la toalla», reconoció antes del partido.

Sin embargo, ahogando sus penas en lo más recóndito de su veta competitiva y su inmenso pedigrí, dio la vuelta a una situación adversa y compareció en Vitoria con toda su artillería rematadora engrasada y con un hambre descomunal para conquistar la 'txapela' de la 'jaula' y dedicársela emocionadamente a su padre.

Hubo otro escollo que también tuvo que superar. El de las apuestas. Volvió a asestar un serio correctivo a la cátedra, que obstinadamente siempre le ha dado la espalda en todas sus intervenciones a lo largo del Torneo. Se tiró el dinero de salida en su contra, 100 a 60 euros, cuando la mayoría de técnicos y pelotazales coincidían que el partido estaba al 50 por ciento.

El camino del de Tricio ha sido para enmarcar. Ha dinamitado con estrépito la jerarquía impuesta por Olaizola II, Martínez de Irujo y Barriola, y se ha hecho con un título que nadie esperaba. Ha desmentido a los grandes santones pelotísticos: «Titín III no ganará un solo partido de la liguilla de semifinales», pronosticaron. Se equivocaron. El espectacular pelotari de Tricio rompió todas la previsiones

El duelo de ayer fue como esa teoría fundamental que reina en zoología. Cuando en un espacio reducido, como son los cuadros cortos del frontón, colisionan dos predadores, se produce un liderazgo que suele imponer a dentelladas el más fuerte. Uno se convierte en el jefe del espacio y el otro en su vasallo. Titín III fue el rey y Barriola su súbdito. Así se repartieron los papeles.

El riojano empezó a fraguar la victoria con su acostumbrado manual. Saque, remate y meter a su rival en esa ratonera que él conoce a la perfección, los primeros cuadros, donde pierden las señas de identidad sus rivales, especialmente los zagueros, como es el caso de Abel Barriola. Un pelotari que se expresa mucho mejor en la zona larga. El Cuatro y Medio se le quedó ayer pequeño. Titín le ahogó.

Puso un marcador favorable a sus intereses (6-0) con tres voleas de la casa, un sotamano al ancho intencionado, una cortada a la pared en las inmediaciones del cuatro y un error de zurda del navarro, que mandó la pelota a la contracancha. Mejor no se le pudieron poner las cosas al emperador de Tricio.

A continuación se le fue un envío de zurda al suelo (6-1). Con dos cortadas consecutivas, limó diferencias el rezagado (6-3). En ese momento, el riojano aplicó con precisión británica los mandamientos de obligado cumplimento para jugar en el acotado. Saque largo y a la vuelta, remate. Escondiendo la pelota en los sitios más inverosímiles.

Un falta por tiro corto de Barriola erosionó sus opciones y abrió la espita de la imaginación de su contrario. Aprovechó el regalo y rubricó un agujero en el luminoso sideral, 15- 3 y 16-5. Sus seguidores no se se cansaban de corear su nombre. Y los corredores de apuestas, cabizbajos y sin voz, entonaban en silencio el 'mea culpa'. «Si me lo cuentan en directo a través de una radio o una televisión, no me lo creo», señalaba un apostador, que fue al bar en busca de un tonificante para poder tragar la saliva acumulada en la garganta.

Pero Abel Barriola pertenece a ese tipo de pelotaris que no da su brazo a torcer hasta que cae el último tanto. El navarro cambió de estrategia. Se dedicó a pelotear largo y a la pared, donde el riojano suele acusar esa posición, y a definir cuando la ocasión era propicia. Barriola se acercó a tres tantos (16-13) y el encuentro entró en una nueva dimensión. Había incertidumbre.

El pelotari de la tierra del vino, con más convicción y fe, no perdonó (22-15). Se hizo con un triunfo que tenía pendiente desde hace diez años, cuando Julián Retegui, le birló una 'txapela' que ya parecía en manos del riojano. La pelota ha hecho justicia al fin con el mejor pelotari de los últimos años. El más competitivo. Por fin tiene el título que merece.

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