sábado, enero 19, 2008

50 años de Mortadelo y Filemon en el Correo II


Un genio del disfraz

En la Historia ha habido muchos maestros del disfraz. Especialmente en la literatura y el cine, pero ninguno con el genio y la rapidez de Mortadelo. El alargado espía tarda exactamente dos segundos en cambiar de aspecto. Es lo que asegura 'El gran libro de Mortadelo y Filemón', que Ediciones B ha publicado con motivo del aniversario. A los 0,25 segundos saca el disfraz del bolsillo -en los primeros tiempos, Mortadelo usaba sombrero para guardar los trajes y, de paso, esconder la calva; como está arrugado, debe plancharlo; una copita para reponer fuerzas (0,55 segundos) y es el momento de darle los últimos retoques; otro traguito de whisky y listo.

No hay ningún vestido que se le resista. Resultaría imposible contar cuántos disfraces diferentes ha utilizado, pero son miles. Y aunque en principio se disfraza por hobby, le resulta muy útil para realizar sus arriesgadas misiones, expresar sus estados de ánimo e -indefectiblemente- huir del Súper al final de cada historieta. «Quise evitar la típica historia de policías y ladrones, y para ello convertí a Mortadelo en un transformista capaz de alterar su personalidad en cualquier momento y darle más salsa a las situaciones», justifica el maestro Ibáñez.

Un ejercicio de imaginación que llegó a su culmen en 'El disfraz, cosa falaz' (1995), donde llega a vestirse de universo. Y claro, con una versatilidad así los publicistas no podían dejar escapar la oportunidad. Parker le tomó como imagen convertido en el caballero Mortadelo de la Mancha, fue imagen de Catalana Occidente e incluso la Agencia Tributaria reclutó a los agentes de la T.I.A para animar a los españoles a cumplir con sus obligaciones con el fisco. Qué cachondos.

Ibáñez no tiene motivo de queja con la trayectoria que han seguido sus criaturas. Quizá le habría gustado recibir algún premio más a lo largo de su carrera pero, como acostumbra a decir: «Tengo el certificado de estar vacunado contra la viruela». La verdadera recompensa le llega de los lectores, «de ese abuelete que quiere que le firme para el nieto, pero es para él; o del médico que lee un 'Mortadelo' antes de dormir». Algunos periodistas también lo hacen.

Fuente:
elcorreodigital.com

La imagen es de Google

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