viernes, enero 25, 2008

Antonio Gilipollas Caraculo


En noviembre, Antonio Badín Moreno, vecino de Valencia, recibió en su domicilio el habitual recibo del gas. 57,62 euros. Una pasta, pero nada fuera de lo corriente. Y, sin embargo, Badín apenas pudo creer lo que leían sus ojos. En la factura todo era correcto: el consumo, los datos del domicilio, la evolución bimensual del gasto de gas, el número de cuenta al que se cargaban los recibos... Todo cuadraba excepto sus apellidos, alterados por los malsonantes 'Gilipollas Caraculo'.

Lo curioso del caso es que la factura que apareció en su buzón iba también dirigida al señor 'Gilipollas Caraculo'. Se supone que el cartero debió de guiarse por las señas, más que por los insólitos apellidos. El ciudadano Badín montó en cólera y decidió quejarse ante la empresa suministradora, Gas Natural. Allí le ofrecieron disculpas y la promesa de que aquello no iba a quedar así.

En el mundo de la informática, a veces basta con tirar del hilo para encontrar el ovillo. Dos meses después de recibir la queja del airado cliente, los investigadores han podido localizar la huella digital de Vanesa G. T. en el ordenador desde el que se alteraron los datos personales en la facturación.

La mujer, contratada por Sitel Ibérica, trabaja en la empresa que gestiona informáticamente los datos personales de los clientes de la firma suministradora y tramita sus facturas.

Vanesa G. T. ha sido expedientada, demandada por injurias y por revelación de secretos de los clientes después de que se comprobara que su clave personal aparecía en el ordenador desde el que se manipuló la filiación de Antonio Badín. Según la denuncia cursada por Gas Natural, Vanesa «se ha dedicado a acceder a los datos de algunos clientes» para modificar sus apellidos con epítetos «insultantes e injuriosos».

Por el momento, Gas Natural desconoce aún cuántos clientes han podido verse afectados por estas prácticas. La gasificadora considera que la acción de esta trabajadora supone un ataque a la imagen «y el buen nombre» de la compañía, y destaca el daño moral sufrido por Badín.

El cliente burlado investigó también por su cuenta para conocer si otros usuarios habían sufrido un agravio semejante. Sin éxito. Por lo visto, Vanesa sólo lo escogió a él. «No tengo ni idea de quién ha podido ser», declaró Badín tras recibir la insultante factura. «No conozco a nadie capaz de hacerlo. Creo que me ha tocado a mí como le podía haber tocado a cualquier otro, y pienso que el que lo ha hecho o está buscando que le despidan o está mal de la cabeza». Los investigadores de Gas Natural no han establecido por el momento ningún lazo que conecte a Badín con Vanesa G. T.

Lo que parece claro es que la factura del gas no la pagó finalmente su destinatario Antonio Gilipollas Caraculo, sino el susodicho Antonio Badín Moreno.

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