sábado, enero 19, 2008

Bobby Fischer ha muerto

El jugador que revolucionó el ajedrez, el estadounidense Bobby Fischer, ha fallecido en Reykajavik (Islandia) a los 64 años de una insuficiencia renal. Considerado, junto con el ruso Gary Kasparov, como el mejor jugador de la historia, elevó el ajedrez a una popularidad comparable a una estrella de cine o un grupo de rock en el verano de 1972, cuando venció al ruso Boris Spassky y terminó con cuatro décadas hegemonía de la URSS. Eran los tiempos de la Guerra Fría, en el que EE.UU y la Unión Soviética mantenían una especial "partida" por el dominio del mundo. Fischer, sólo, con un talento único y una asombrosa capacidad de trabajo, pudo con un país en el que el ajedrez era casi una religión.


Criado sin padre, en un ambiente con grandes penurias económicas, aprendió a jugar a los 6 años, con un juego que le regaló su hermana . A los 8 jugó, y perdió en tan sólo 15 minutos, una partida en una sesión de simultáneas contra el maestro Max Pavey. Pero a partir de ahí, apasionado hasta el infinito por el juego milenario, dejó la escuela primaria y comenzó su brillantísima carrera. El genio de Fischer comenzó ya a deslumbrar, y con 15 años consiguió ser el jugador que a más temprana edad logró el título de gran maestro, al clasificarse para el Torneo de Candidatos al Título mundial. Consiguió la quinta posición, pero no estaba satisfecho y en 1962, en el siguiente Torneo de Candidatos en Curacao, en las Antillas Holandesas, volvió a intentar ser el aspirante a la corona. Un nuevo tropiezo le llevó a denunciar algo que muchos comentaban en privado pero que no se atrevían a hacer en público: los manejos que hacían los jugadores de la URSS, al amañar las partidas que disputaban entre ellos para perjudicar a los jugadores occidentales, en un polémico artículo publicado en Sports Illustrated. La Federación Internacional (FIDE) cambió el sistema de competición de liga por el de copa, y Fischer volvió a participar en el ciclo del Campeonato del Mundo. En 1972, con unos asombrosos resultados que comenzaron en el Interzonal de Palma de Mallorca dos años antes y asombrosas victorias ante el ruso Mark Taimanov (6-0), Bent Larsen (6-0) y Tigran Petrosian (6,5-2,5), consiguió enfrentarse a Spassky en el "match del siglo". El encuentro estuvo a punto de no disputarse por las reivindicaciones económicas de Fischer, que quería que el ajedrez tuviese el mismo reconocimiento económico que otros deportes más populares. Sólo la intervención de un banquero británico y de Henry Kissinger, secretario de estado de EE.UU., hicieron que reconsiderase su postura y viajase a Reykjavik.

El triunfo sobre Spassky por 12,5-8,5 fue el comienzo del fin para este genio del ajedrez. No quiso defender su corona ante la joven estrella rusa Anatoly Karpov y, además, el estadounidense perdió una demanda del productor Chester Fox, por dos millones de dólares, por negarse a que se grabasen imágenes del encuentro de Islandia. Pasó a ser entonces un paria, detenido incluso por la policía de los Los Angeles al ser confundido con un atracador, pese a recibir ofertas millonarias para reaparecer. Y de repente, después de estar retirado veinte años de las competiciones, en Steti Stefan (Yugoslavia, en la actualidad Montenegro) en 1992, reapareció. Lo hizo con polémica y escupiendo contra la prohibición del gobierno de EE.UU para que jugase en un país sometido a embargo por la guerra de los Balcanes. Ganó nuevamente el duelo a Boris Spassky, y con un premio de tres millones dólares volvió a retirarse. Estuvo una temporada en Hungría, pero el temor a ser deportado a EE.UU, añadido por sus declaraciones justificando el 11-S, hicieron que fijase su residencia en Japón. Sin embargo, las autoridades niponas lo situaron en un "limbo" jurídico en 2005 al cancelarle repentinamente el visado. Estuvo varios meses retenido en las oficinas de inmigración del aeropuerto de Tokio, hasta que finalmente el gobierno islandés, en agradecimiento a lo que hizo por llevar el nombre de Islandia al mundo en 1972, le concedió la nacionalidad. En estas tierras ha vivido dos años rodeado de tableros y libros, invisible como siempre al gran público, pero amando como nadie ese misterioso juego que le enseñó su querida hermana Joan .

Fuente:
marca.com

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