sábado, enero 19, 2008

Los demonios del dios de la guitarra


Lo tuvo todo pero se empeñó correr una larga carrera de obstáculos, la mayor parte puestos por él mismo. Eric Clapton, el 'dios de la guitarra', contó desde el principio con talento, carisma y atractivo. Pero él insistió en tocar fondo a través de todas las drogas imaginables, y ahora lo cuenta todo en su 'Autobiografía' (Global Rhythm), que viene precedida por un aplastante éxito en los países de habla inglesa. «Me convencí de que, por algún misterioso motivo, yo era invulnerable y no me engancharía. Pero la adicción no negocia y poco a poco se fue extendiendo dentro de mí como la niebla», dice el autor de 'Layla', que ha contado con la ayuda de Christopher Simon Sykes y Richard Steele para escribir este libro.

En la obra se ofrecen los pormenores de su relación con la inspiradora de ese tema, Pattie Boyd, antes mujer del 'beatle' George Harrison que de Clapton. Los dos músicos se empezaron a ver en Londres en 1967, a tocar juntos y a consumir drogas. Al guitarrista de Cream le perseguía un sargento de Scotland Yard, muy famoso por haber detenido al propio Harrison, además de a John Lennon, Keith Richards, y Mick Jagger. Para evitar que a él también le cazaran, se compró una casa cerca de Ripley, el pequeño pueblo en el que nació en 1945, y a media de hora de coche de donde vivía el 'beatle' con Pattie.

Para Clapton, esta mujer era guapa por dentro y por fuera. Además, le atraía su poder, el hecho de que estuviera casada con un hombre rico y con una carrera fascinante. La sensación ya la había experimentado cuando su madre, que le dejó al cuidado con sus abuelos casi al nacer, llegó de visita a Ripley procedente de Canadá, con una nueva familia y unos aires de vivir con mucho más dinero que él.

Clapton empieza su 'Autobiografía' explicando el sentimiento de traición que le embargó al saber que sus padres eran en realidad sus abuelos, y su hermano Adrian, su tío. Su madre tuvo una relación con un soldado canadiense en la Segunda Guerra Mundial, que le dejó embarazada y se volvió a Montreal, y ella luego se casó con otro militar del mismo país, en el que se estableció la pareja.

«La música se convirtió en mi alivio, y aprendí a escucharla con los cinco sentidos. Descubrí que así podía borrar todos los sentimientos de miedo y confusión relacionados con mi familia», cuenta el músico.

El primer álbum que se compró fue 'The 'Chirping' Crickets', de Buddy Holly and the Crickets, y su primer instrumento, una guitarra Hoyer, tenía el mismo aspecto que una española pero con cuerdas de metal en vez de nailon, dolorosas para un principiante.

Con una grabadora empezó a aprender las canciones que más le gustaban hasta llegar a ser el 'dios de la guitarra', un apodo que se ganó cuando los periódicos británicos publicaron la foto de un graffiti en Londres, que literalmente ponía 'Clapton is God'. También conocido por 'mano lenta', por cambiar él mismo las cuerdas de su instrumento cuando se rompían en los conciertos, lo que provocaba el aplauso lento de los asistentes, Clapton luchó por labrarse una fama de virtuoso y sin duda lo consiguió.

El músico ha estado en los grupos que mejor pulieron el blues británico, primero en los Yarbirds, luego con John Mayall y los Bluesbreakers, más tarde con Cream, la banda de tres miembros en la que también estaba el bajista Jack Bruce y el batería Ginger Baker y con la que alcanzó la notoriedad mundial y los millones de discos vendidos. Después vendrían Blind Faith y Derek and the Dominos.

En el libro habla también de la muerte de su hijo Conor a los cuatro años, al caer del piso 53 de un edificio de Nueva York. Ahora, con 62 años, ejerce padre de familia y lleva una vida tranquila, una auténtica novedad para el gran músico.

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