miércoles, enero 30, 2008

Marihuana en máquinas expendedoras en California


Tan fácil como comprar una lata de Coca-Cola, pero con receta médica. Así de sencillo lo tienen desde ayer los californianos para adquirir marihuana en máquinas expendedoras. Eso sí, siempre que sea con fines terapéuticos. Los nuevos expendedores presentan una estructura familiar: teclas con números impresos para elegir el tipo de mercancía deseado, una ranura para introducir el importe y un espacio en su parte inferior para poder retirar el producto.

«Una vez que el paciente ha recibido la receta médica para usar el cannabis, de forma legal y siempre por razones de salud, se le tomarán las huellas dactilares y será fotografiado para comenzar a usar este nuevo método de distribución de la marihuana, empleada en California como fármaco. Cumplimentados esos pasos, se le otorgará una tarjeta de prepago que le dará acceso a las máquinas», explicó ayer Vince Mehdizadeh, propietario del Centro de Nutrición de Hierbas de Los Ángeles.

Mehdizadeh, en cuyo centro se encuentra una de las dos máquinas que ayer comenzaron a funcionar en California, afirma que servirán para administrar dosis extra cuando los pacientes las requieran. En la calle las expendedoras ya son conocidos por su acrónimo, AVM (Anytime Vending Machines), algo así como máquinas que venden en cualquier momento.

El Gobierno de Estados Unidos no reconoce ningún uso legal de la marihuana, que fue prohibida oficialmente en el país en 1970, de acuerdo a la Ley de Sustancias Controladas. Su carácter ilegal, incluso con fines terapéuticos, fue refrendado en 2005 por el Tribunal Supremo. En un fallo con seis votos a favor y tres en contra, los jueces determinaron que las autoridades pueden arrestar y enjuiciar a médicos que la receten.

Pese a ello, hasta once Estados permiten el uso medicinal de esta planta cannabinoide, que alivia el dolor de numerosas enfermedades y abre el apetito del paciente. Los expertos coinciden en subrayar que sus efectos son de carácter paliativo, no curativo. «El cannabis no cura; mejora los síntomas del dolor que no remite con los tratamientos convencionales», afirma Rafael Borrás, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona. Ayuda a controlar los vómitos provocados por la quimioterapia en enfermos que padecen cáncer; tiene propiedades como relajante muscular en enfermedades como la esclerosis múltiple, traumatismos medulares y alteraciones del movimiento; puede mejorar las condiciones de vida de enfermos de cáncer o sida en fase terminal, paliando el dolor y la pérdida de apetito. Estas propiedades son las que han hecho que el hombre consuma la marihuana desde hace al menos 5.000 años.

Hay, no obstante, especialistas que consideran injustificado su uso terapéutico. «Existen medicamentos legales disponibles absolutamente contra todos los síntomas que pudiera calmar el cannabis», asegura Miguel Gutiérrez, jefe de Psiquiatría del hospital de Cruces, quien advierte de que se trata de una sustancia dañina. «Es un tóxico cerebral. Eso sí es una realidad científica, comprobada y constatada». El consumo ilegal de esta droga, la más popular del mundo -la ha probado el 80% de los chicos vascos entre 15 y 18 años-, entraña serios riesgos para la salud, coinciden todos los expertos.

La marihuana afecta negativamente a la memoria y la capacidad de concentración, y tiene efectos nocivos sobre los sistemas respiratorio y cardiovascular. Además, un estudio realizado en Francia sobre más de 10.000 accidentes de tráfico constata que su consumo triplica los riesgos al volante. Sin embargo, según uninforme del Ministerio de Sanidad español, los jóvenes desconocen que el uso temprano y habitual de esta sustancia aumenta las posibilidades de padecer graves trastornos neurológicos.

El empleo del cannabis sigue resultando controvertido; pero los operadores consideran que estas máquinas que solicitan la prescripción médica podrían convertirse en algo realmente popular en EE UU. Mehdizadeh cree que este tipo de venta es seguro, oportuno y menos caro que otros sistemas, ya que permite reducir los gastos de personal y ofrecer la mercancía a un precio menor del estipulado. «Ahora, además de encontrar bebidas con sabor a 'cereza salvaje', hay máquinas de cannabis con ese aroma».

Además, estas expendedoras, que simplifican y aceleran el proceso de adquisición de la mercancía, podrán vender -siempre con receta- otros productos que hasta ahora sólo se podían encontrar en farmacias, como la Viagra. «Podemos suministrar medicación para depresiones o para rebajar dolores corporales», ha dicho Geoff Dulebohn, también del Centro de Nutrición de Hierbas de Los Ángeles.

Oficialmente nadie ha puesto el grito en el cielo ni se ha pronunciado al respecto, pero los habitantes de la zona tienen clara su opinión. «Me parece interesante porque la legalización de la marihuana para uso terapéutico ha encontrado mucha oposición. Tengo sentimientos encontrados acerca de esto, pero al fin y al cabo es una decisión del médico sobre lo que estima conveniente para su paciente», decía ayer Sabari Veeravalli, residente en Santa Mónica.

Javier Simón, miembro de los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, considera «acertada» la práctica. «Los pacientes terminales de enfermedades como el cáncer sufren muchísimo, y la marihuana puede ser un alivio para ellos. Además, las medidas que emplean aquí hacen que no haya mucho riesgo de que se compre de forma injustificada».

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