lunes, enero 07, 2008

Muere Fernando Beorlegui


Aprendió de los grabados de Gustave Doré y de Francisco de Goya, y llevó sus enseñanzas hasta el contexto industrial de Eibar. De esa combinación salió su pintura realista o figurativa, aunque a él la realidad le pareciera «horrorosa». Quizá por ese horror tiñó lo que veía con el esperpento y con una magia un poco negra, si bien nunca dejó de practicar el arte con un marcado sentido lúdico. Amigo de Jorge de Oteiza, de Agustín Ibarrola y de Vicente Ameztoy, y en activo desde principios de los años cincuenta, el pintor vasco Fernando Beorlegui murió ayer en Eibar a los 79 años después de una larga enfermedad.

Había nacido en el pueblo navarro de Campanas en 1928 y vivió en Eibar desde 1956. Con quince años visitó por primera vez el Prado y descubre «al Goya pueblerino, al aldeano que veía al diablo», una presencia que no le abandonará en la realización de toda su obra.

De sus comienzos más convencionales y paisajísticos pasó en los años setenta a un pintura más surrealista, influenciada por Salvador Dalí. La lectura en esa época de 'El orden oculto del arte', de Anton Ehrenweig, le lleva a la experimentación en el lienzo con raspados, texturas y veladuras.

Junto con Daniel Txopitea e Iñaki Larrañaga fundó el grupo Goruntz. En 1991 pronunció una conferencia en Mondragón y allí conoció al poeta Leopoldo María Panero, desde entonces uno de sus grandes amigos. Fue uno de los dibujantes de la revista de poesía 'Zurgai'.

En la imagen su Autorretrato en el bosque.

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