martes, enero 22, 2008

Omar Osama bin Laden


Nadie se imagina al enemigo público número uno de Estados Unidos, Osama bin Laden, jugando al voley con sus hijos o alentándoles a leer poesía. Pero es un hecho que el líder de Al-Qaida es padre, y no de uno, sino de 19 vástagos. Y lejos de su figura internacional hay un cabeza de familia, una amplia familia, que debe respetar las decisiones de cualquiera de sus hijos. Aunque no dará saltos de alegría al enterarse de que uno de ellos quiere ser «el propagador de la paz mundial». Ironías de la vida, Omar Osama bin Laden se ha autoimpuesto una tarea: dejar que este apellido de una saga inconfundible sea sinónimo de guerra.

«No es bueno para nadie que se usen las bombas y las armas», reconoce el cuarto hijo mayor de Osama. A tenor de estas palabras, el parecido físico es lo único que ha sacado de la genética de su padre. Eso sí, con una imagen bastante más actualizada. Omar Osama luce una perilla en lugar de la famosa barba de su progenitor y un aire 'hippie' con mechones rastafaris.

Pero lo que más llama la atención de él, no es el atuendo, sino el llamamiento que lanza al cabecilla de la cúpula de Al-Qaida: «Tiene que buscar otra manera de lograr sus objetivos». Aunque dice no compartir sus métodos para combatir, no quiere considerarle un terrorista. «Cuando luchó contra los rusos en Afganistán, EE UU le reconocía como un héroe». Está claro que en Omar hacen mella los años que pasó junto a su padre, pese a estar diez sin saber de él. Y, por supuesto, no puede llamarle al móvil o enviarle un correo electrónico. «No va a ser que le localicen inmediatamente por satélite», bromea.

En su cabeza sólo planea una idea: «Cambiar la mentalidad de los occidentes con respecto a los árabes». Y él ha logrado profundizar en ambas culturas. Nació en Arabía Saudí de la unión de Osama con la siria Najwa Ghanem y con tan sólo diez años acompañó a su padre al exilio de Sudán. Más tarde entrenó en un campamento afgano hasta 2000. Pero llegó el día en que tuvo que sentarse con Bin Laden padre para comentarle que quería ver mundo. «Si ésa es tu decisión, ¿qué quieres que te diga? Márchate tranquilamente», fueron las últimas palabras que escucharía de su progenitor.

En uno de sus recorridos encontró el amor en brazos de una inglesa de 52 años y feliz abuela. Jane Felix Browne, 'rebautizada' después del matrimonio con el hijo de Bin Laden como Zaina al-Sabah confía a ciegas en su marido. «Es uno de los pocos que puede conseguir el cese de enfrentamientos», dice la enamorada de este nuevo profeta.

Entre sus objetivos a corto plazo está el de asentar sus vidas en Inglaterra, siempre y cuando hayan finalizado la excursión pacifista que ya han puesto en marcha. La pareja se dedica a grabar documentales y perfilar sus tácticas para lograr la paz mundial.

Su último plan es organizar una carrera de caballos que recorra 5.000 kilómetros por el norte de África para promover la tolerancia y la armonía entre los seres humanos. Aunque esperan correr más suerte con este 'París-Dakar equino' que con el rodado. «Ya oí que fue cancelado por Al-Qaida. No creo que me hagan lo mismo». El camino de la 'oveja negra' de los Bin Laden ha comenzado. «No estoy de acuerdo con ninguna guerra en la que mueran civiles. Hay que conversar».

1 comentario:

Currito dijo...

Vaya moñas...

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