martes, febrero 12, 2008

El hombre que mató a Tiburón

En la era Internet los obituarios se hacen en tiempo real. YouTube contenía ayer varios vídeos colgados en el mismo día con cariacontecidos internautas mostrando su estupor por la muerte de Roy Scheider. «Se ha ido otro icono del cine de los 70», resumía un treintañero con el póster de 'Tiburón' a sus espaldas. El rostro eternamente bronceado de Scheider permanece en la memoria colectiva escrutando las playas de Amity en busca de aletas de escualos. El actor tuvo la fortuna y la desgracia de protagonizar la película que cambió el devenir de la industria. Ayer fallecía a los 75 años en Arkansas a causa de un mieloma múltiple, una modalidad de cáncer que pudo más que el transplante de médula ósea practicado tiempo atrás.


Steven Spielberg inventó en 1975 el filme-acontecimiento, el taquillazo en una época veraniega reservada hasta entonces a reestrenos. 'Tiburón' inauguró la estrategia del lanzamiento masivo en cientos de salas, que hoy se han convertido en miles. Scheider tenía 43 años cuando encarnó al jefe de policía Brody, enfrentado a los poderes fácticos del pueblo en su empeño de alejar a los bañistas de las playas. No era un recién llegado. Ya había ganado un Obie teatral y recibido una nominación al Oscar por otro policía, el detective de narcóticos perseguidor de Fernando Rey en 'French Connection, contra el imperio de la droga'.

Su inolvidable enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el tiburón en alta mar convirtió en estrellas a Richard Dreyfuss y Roy Scheider. El primero pudo demostrar su versatilidad en todos los géneros; el segundo no logró desencasillarse de personajes autoritarios, con una integridad que a veces lindaba con la agresividad: por algo encarnó en tres ocasiones al presidente de Estados Unidos. Con un físico atlético y su vozarrón no era fácil de vender como galán romántico.

Había sido atleta infantil, una precoz figura del béisbol y el boxeo (su nariz rota es un recuerdo de sus días en el cuadrilátero). Estudió Arte Dramático en la universidad y sirvió tres años en la Fuerza Aérea antes de labrarse un nombre en el teatro. Debutó en la gran pantalla en 1964 en 'The Curse of the Living Corpse', una olvidable cinta de terror de 'serie B'. La primera vez que llamó la atención de Hollywood fue por su papel de chulo de Jane Fonda en 'Klute'. Su buen ojo para acertar en taquilla le llevaría a bordar otro rol de representante de la ley, el sombrío agente de la CIA hermano de Dustin Hoffman en 'Marathon Man'.

Roy Scheider siempre se arrepintió de una decisión tomada al calor del éxito de 'Tiburón': rechazar el papel que después hizo Robert de Niro en 'El cazador' porque no acababa de entender las motivaciones de su personaje. El actor estaba bajo contrato de Universal, productora del filme de Spielberg, y se ganó la inquina de los ejecutivos con su decisión. A modo de chantaje, le ofrecieron romper su contrato si protagonizaba 'Tiburón 2'. Tras cumplir a regañadientes se volcó en 'All That Jazz. Empieza el espectáculo', el descarnado, inmisericorde retrato autobiográfico del coreógrafo Bob Fosse. El filme le permitió revivir su pasado en musicales de Broadway y le reportó su segunda nominación al Oscar.

La filmografía de Scheider en los 80 se mueve en los márgenes de la comercialidad -'El trueno azul', '2010. Odisea dos'-, paseando su moreno de rayos uva como secundario de relumbrón hasta que en 1993 su amigo Spielberg le pone al mando de un submarino en la serie de ciencia-ficción 'SeaQuest DSV', que aguantó tres temporadas. Casado en dos ocasiones, deja tres hijos y una entregada militancia demócrata que le llevó a manifestarse en contra de la política exterior de Bush.

Fuente:
elcorreodigital.com

Descanse en paz.

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