miércoles, febrero 06, 2008

Filetes Von Hagens


Günter von Hagens es un artista de la muerte, un creador inigualable de cadáveres eternos cuya fama se extiende desde Japón hasta España. El famoso inventor del método de la plastinación cautiva actualmente al público de Madrid con su famosa y polémica muestra 'El mundo del cuerpo humano', que ya ha sido vista por más de 25 millones de personas.

Von Hagens también es un ávido negociante cuyo invento lo convirtió en un hombre rico y famoso. Pero el anatomista tiene un problema crucial que no puede resolver con las leyes clásicas de la oferta y la demanda. Necesita cadáveres humanos para mantener su negocio con vida, un problema que puede convertirse en crónica a partir del próximo mes de abril, cuando su fabrica de la localidad alemana de Guben ponga en marcha la más reciente y polémica idea del anatomista: vender al público secciones de auténticos cadáveres humanos y de animales en láminas plastinadas.

No es una broma. Von Hagens, aparte de ganar dinero con su muestra itinerante, también vende sus preparados de cuerpos humanos a decenas de institutos de anatomía del mundo entero. Pero, al parecer, la venta de cadáveres y organismos humanos plastinados ya no cubre todos los gastos de la empresa, lo que le convenció para comercializarlos al público en general, fileteados en grosor milimétrico.

Las láminas humanas aún no están a la venta, pero ya tienen precio. Según la nueva firma de von Hagens, Plastinate GMBH, la colección de 16 láminas humanas horizontales transparentes (de cabeza, cuello, tórax y extremidades) costará entre 1.400 y 2.800 euros. Las verticales, que requieren un trabajo casi artesanal, tienen un precio de 12.000 euros. De un cuerpo humano se pueden extraer ocho 'filetes'.

Antes de sacar a la venta el producto, los abogados de Plastinate GMBH deben resolver una serie de problemas legales; por ejemplo, cómo garantizar que los compradores no utilizarán las láminas como posavasos o en otros juegos macabros.

Por el momento, Von Hagens no tiene problemas con la materia prima. Según el anatomista, 8568 personas han donado sus cuerpos a su instituto; los de 531 donantes ya están en la fábrica de la muerte. La empresa, para evitar problemas futuros de abastecimiento, pretende especializarse en plastinar animales domésticos, una forma de ganar dinero y mantener 'vivo' el recuerdo de las mascotas.

«A mas tardar en abril se podrán adquirir nuestros nuevos productos a través de Internet o directamente en la tienda del Planetarium en Guben», dice una empleada a este periódico.

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