sábado, febrero 09, 2008

Indeseable Amy Winehouse


El pasaporte al éxito de Amy Winehouse no le ha servido para entrar en Estados Unidos. La reina yonqui del pop, la autora del álbum más vendido en el Reino Unido en 2007, disco de oro en España, no podrá actuar mañana en la ceremonia de los Grammy, premios a los que aspira en seis categorías. Las autoridades le han denegado el visado de entrada a causa de sus antecedentes penales. La artista ha recibido la noticia en la clínica londinense donde sigue un tratamiento de desintoxicación desde hace dos semanas. Los productores de la gala intentarán que cante vía satélite.

Según su representante, Amy está «decepcionada», aunque «acepta» la decisión y sigue «haciendo progresos» en su recuperación. La diva del soul fue detenida y multada el pasado año en Noruega por posesión de cannabis. Una minucia al lado del polémico vídeo que el diario 'The Sun' colgó en su página web en enero. Aparecía fumando crack y enumeraba su dieta de drogas: valium, éxtasis y cocaína. Winehouse ha intentando desengancharse en tres ocasiones, pero sigue sin renegar de la canción que la lanzó a la fama, 'Rehab': «Intentaron meterme en rehabilitación/y yo dije: 'no, no, no'».

24 años, dos discos y una vida privada al límite que el mundo contempla en tiempo real. Hasta hay porras en Internet con la fecha de su muerte. De origen judío, hija de un taxista y una farmacéutica divorciados, Amy modeló su vozarrón en los suburbios del norte de Londres. Las fotos de su primer álbum, 'Frank' (2003), muestran a una artista modosa y melancólica; 'Back to Black' (2006) descubre a una agresiva vocalista disfrazada de buscona en los años 60: piernas interminables, pelucón de 'pin-up', pestañas postizas, rímel y tatuajes.

Su autenticidad canalla vende pero queda en entredicho si se repasa su biografía. Amy estudió en la Brit School, una escuela de Interpretación subvencionada por las discográficas y especializada en formar ídolos. Su agencia de representantes, 19 Management, es propiedad de Simon Fuller, el hombre que lanzó a las Spice Girls. El carrerón de excesos y la escalofriante dentadura ayudan. Hasta que el folletín empieza a tornarse grotesco. Su suegro propone un boicoteo de sus discos para que no pueda pagarse los vicios. Y queda el novio, Blake Fielder-Civil, sin oficio conocido y encarcelado por apalear al dueño de un pub. Amy está tan colgada del chulito que ha hecho retroceder siglos la causa feminista: «Cocinaré y limpiaré para él. No espero que me trate como una reina si no le doy lo que necesita».

Fuente:
elcorreodigital.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

PUTA INDESEABLE Y BORRACHA

Anónimo dijo...

El estúpido comentario que me precede y la mamarrachada que ha escrito el tal Oskar sólo son una pálida idea de en manos de quién está la opinión en España. Menos mal que Amy se pasa por el forro a la prensa.

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