sábado, febrero 23, 2008

La flota vasca captura más de un millón de kilos de verdel en una semana


Los puertos vascos han comenzado a recibir las primeras descargas importantes de verdel. Los arrantzales han salido a la mar esperanzados ante el desarrollo de una costera que cada vez cobra más importancia debido a la preocupante situación que atraviesa el sector. A la veda de la anchoa decretada por la UE se sumará la reducción de la cuota del bonito, las restricciones del atún rojo en el Mediterráneo y la irrupción de la flota de arrastre en el verdel.

Los resultados cosechados hasta el momento resultan buenos. Hasta la primera quince de este mes se habían capturado un total de 116.000 kilos. Sin embargo, a mediados de esta semana se han producido importantes descargas en los muelles de Ondarroa y Bermeo, así como en Getaria y Hondarribia, hasta superar el millón de kilos.

En Lekeitio, el inicio de la costera resultó mas aciago debido a los problemas técnicos que sufrió una de las principales embarcaciones de la dársena. «La jornada de ayer, con apresamientos desiguales, tampoco fue buena, lo que pone de manifiesto que no hay que lanzar cohetes. Hay que esperar un poco para ver cómo discurre la campaña», detalló el presidente de la federación guipuzcoana, Jaime Tejedor.

La flota de Guipúzcoa lidera el ranking de apresamientos dado que los pesqueros de ese territorio no respetan la autoregulación acordada por el propio sector para evitar la saturación del mercado y la caída de los precios. «Las cofradías de Vizcaya, Cantabria y Asturias cumplimos lo establecido, es decir, limitar las capturas a 1.500 kilos por pescador en la modalidad de cerco y a 1.000 por tripulante en la de anzuelo. Los guipuzcoanos no están de acuerdo y en un sólo día ya han cubierto el cupo de toda la semana con la consiguiente caída en la cotización», indicaron representantes de los arrantzales vizcaínos.

La flota de cerco, mayoritaria en Guipúzcoa, alega que en su modalidad es prácticamente imposible aplicar un control de ese tipo. El resto del sector asegura que, si a la subida del coste del gasóleo se suma la escasa cotización del verdel, la situación «resulta insostenible». «Mejor nos quedamos en casa, porque los números no encajan», sostienen las cofradías vizcaínas.

El precio mínimo fijado para la campaña inaugural del año es de 27 céntimos el kilo. Las primeras ventas, que comenzaron en 55 céntimos, bajaron hasta los 29, a pesar de la buena presencia y tamaño de las capturas. «Son piezas importantes. En un kilo entran dos unidades», detallaron desde Bermeo.

Los arrantzales, además, confían en no tener que realizar grandes desplazamientos como sucedió el pasado año para encontrar verdel. El 2007, el éxito de la costera -se superaron los ocho millones de kilos- quedó minimizado por la necesidad de acudir hasta Cantabria y Asturias para pescar.

De hecho, para hacer frente al elevado incremento del combustible, la flota de bajura ha reivindicado en reiteradas ocasiones un trato similar al que reciben sus más directos competidores, los pescadores franceses, que cuentan con ayudas públicas para compensar el encarecimiento del gasóleo.

En opinión de los arrantzales, el verdel también ha modificado su ruta alejándose de las costas del País Vasco debido a la acción de las volantas empleadas por la flota de arrastre. «Antes, los bancos de pesca estaban a escasas millas de nuestras costas. Las volantas cambiaron la conducta del bonito, y ahora las capturas de los barcos de arrastre en noviembre y diciembre han hecho lo mismo con el verdel».

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