jueves, febrero 14, 2008

Spielberg deja los Juegos


Ni más rápido, ni más lejos, ni más fuerte. Steven Spielberg ha dicho basta y abandona su sueño olímpico por la pasividad del

Gobierno chino ante la pesadilla que viven millones de personas en la región sudanesa de Darfur. «En este punto, mi tiempo y energía no deben ser destinados a la ceremonia de las Olimpiadas, sino a intentar poner fin a los atroces crímenes contra la humanidad que se siguen cometiendo en Darfur», comentó el cineasta el martes por la tarde en Washington.

El director, nacido en 1946 en Cincinnatti, venía colaborando con el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín'08 en calidad de asesor artístico, pero las relaciones comerciales y de amistad de las autoridades del gigante asiático con sus homólogos del país más grande de África -al que compran petróleo y venden armas- le han creado un problema ético al afamado realizador que, finalmente, ha renunciado a trabajar en el diseño de la ceremonia inaugural de los Juegos, prevista para el próximo 8 de agosto.

«Mi conciencia no me permite continuar», explicó el director de 'La lista de Schindler', 'Salvar al soldado Ryan' y 'Munich', donde aborda el atentado contra los atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972. «El Gobierno de Sudán carga el grueso de la responsabilidad por estos crímenes en desarrollo, pero la comunidad internacional, y particularmente China, debería hacer más para poner fin al prolongado sufrimiento humano», añadió.

No es la primera personalidad que le da la espalda a los Juegos Olímpicos chinos ante el inmovilismo del régimen pequinés. Hace unas semanas, el príncipe Carlos de Inglaterra comunicaba que no acudiría a ese festejo a través de una carta de su subsecretario privado, Clive Alderton, dirigida a la organización Tibet Libre, radicada en Londres.

Y es que, a pesar de los intentos de las autoridades chinas para no mezclar deporte y política, las incesantes acusaciones al Gobierno chino por las violaciones de los derechos humanos se han extendido de manera irrefrenable.

Pocos se atreven a dudar de que China está organizando los que serán los mejores Juegos Olímpicos de la historia: algunos de los estadios son ejemplos modernos de arquitectura faraónica. El régimen comunista está empeñado en abrirse al mundo, pero no está dispuesto a escuchar los mensajes que le llegan.

Pekín no sólo apoya al Gobierno de Jartúm, también a la junta militar de Birmania y son conocidos sus problemas con Taiwán y el Tíbet, por no hablar de los miles de personas que son ejecutadas en las cárceles de ese país cada año. Recientemente, un grupo de premios Nobel de la Paz dirigió una misiva al presidente chino, Hu Jintao, en la que le recordaba su responsabilidad en contribuir a la paz en Darfur, «donde las violaciones y los maltratos sexuales se han convertido en un arma de guerra frecuente contra un número desconocido de chicas y mujeres». Se calcula que más de 200.000 civiles han sido asesinados en la rica región petrolífera africana.

Por los mismos motivos, el propio Spielberg ya amenazó en agosto con terminar esta relación con los Juegos, en los que colaboraba con Zhang Yimou, el director más famoso del cine chino; Ric Birth, responsable de la ceremonia inaugural de Sidney'04, e Yves Pepin, presidente de la empresa ECA2, especializada en estos eventos.

Fuente:
elcorreodigital.com

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