martes, abril 01, 2008

El top 10 de adaptaciones por él mismo : Noticia King VI

Y para acabar con esta avalancha del maestro vaya el top 10 de adaptaciones por él mismo,por Stephen King.


Hacia el final de su vida, James M. Cain (el autor de los libros en los que se basaron Pacto de sangre, El cartero llama dos veces y Mildred Pierce, entre otras películas) concedió una entrevista a un joven periodista universitario. Durante el curso de la entrevista, el joven periodista se quejó de cómo las películas habían arruinado los libros de Cain. El viejo profesional giró en su silla y señaló la biblioteca detrás de su escritorio. “Las películas no arruinaron a ninguno de ellos”, disparó. “Están todos ahí arriba.” Eso resume con mucha precisión mi filosofía sobre el asunto de convertir los libros en películas, especialmente mis libros. Casi nunca digo que no cuando alguien se ofrece a comprar los derechos de mis novelas, sabiendo incluso que en el mejor de los casos una película no está en cartel más que un par de meses. Incluso en el videoclub, las películas migran a las bateas de atrás bastante rápidamente. Los libros duran más, y ninguna película jamás cambió ni una sola palabra de una sola novela. Además, amo las películas —siempre las amé, siempre las amaré—. Mi primera salida después de la larga convalecencia, tras ser arrollado por una camioneta, fue al cine (Alerta en lo profundo, de hecho; fui en mi silla de ruedas y me encantó cada minuto de la película).

Lo peor que puede pasar es que los críticos se porten con maldad y la película se hunda. ¿Y en el mejor de los casos? Milagros inesperados (Green Mile, 1999) es el mejor de los casos. Es un gran entretenimiento de Hollywood, repleto de personalidad, vida y asombro. Lleno de emoción, también: esas operísticas oleadas de sentimiento que hacen de ver una buena película uno de los verdaderos placeres de la vida. Los críticos pueden no estar de acuerdo, pero las películas entretenidas siempre parecen ponerlos nerviosos. A los críticos les gusta lo que es cool. A mí me gusta lo que tiene aroma y sabor.

¿Me han gustado todas las adaptaciones cinematográficas de mis libros? Por Dios, no. Yo mismo he hecho una muy mala (8 días de terror - Maximum Overdrive, 1986) y rechiné los dientes con muchas otras. Las peores son aquellas que engendran secuelas aparentemente innumerables (por favor, no permitan que haya una Carrie 3), pero incluso ésas tienen su encanto; me gustó un poco una de las Cosecha negra (Children of the Corn), aunque no puedo recordar si era la número 3 o la número 4; y no pueden no gustarte cuando menos los títulos de las secuelas de Sometimes They Come Back: Sometimes They Come Back... Again y Sometimes They Come Back... For More (Ellos vuelven y Ellos vuelven por más). Espero que haya al menos una última película en esta serie: Sometimes They Come Back... for Courteous Service and Low, Low Prices (Ellos vuelven por más... por los precios bajos).

A menudo me preguntan cuáles son mis adaptaciones favoritas, así que, para aquellos a los que les gustan las listas, aquí está mi top ten personal:

1. Milagros inesperados
(The Green Mile, Frank Darabont, 1999.)
Alternativamente oscura y divertidísima, cargada de argumento y emoción. Rara vez las películas son tan buenas como los libros. Esta lo es.

2. Cuenta conmigo
(Stand by Me, Rob Reiner, 1986.)
Adaptado de una novela corta incluida en una colección mía llamada Different Seasons (del mismo libro del que salió Shawshank Redemption, en caso de que quieran buscarlo: son maravillosos regalos de Navidad). Creo que es la mejor película de Rob Reiner, la que más profundamente ha sentido, y cada vez que la vuelvo a ver me enojo con River Phoenix por haberse matado con drogas. Me gusta porque, cuando la veo, me siento igual que cuando la estaba escribiendo. En una palabra: bien.

3. La tormenta del siglo
(Storm of the Century, Craig R. Baxley, 1999.)
Sí, lo sé, fue hecha para la televisión... y la escribí yo mismo. Pero tiene esa densidad novelística, y capas de personajes sobre personajes. Además, Colm Feore aniquiló por completo el papel de Andre Linoge, el tipo malo que lo sabe y —eventualmente— lo dice todo.

4. Sueño de libertad
(The Shawshank Redemption, Frank Darabont, 1994.)
Nada estaba mal excepto el título, y eso era culpa mía. Frank Darabont tiene la especialización más pequeña del mundo: películas carcelarias de Stephen King. Si eso fuera realmente verdad, y si todas salieran tan bien como Milagros... y Sueño..., probablemente me dedicaría a las novelas carcelarias de ahora en más (mientras escribiera algunas nuevas, Frank podría dirigir episodios de la serie Oz). No salí llorando a moco tendido al final de Sueño de libertad, pero sí se me empañaron un poco los ojos.

5. Cujo
(Lewis Teague, 1983.)
Gran fotografía de Jan De Bont antes de decidirse a ser un autor; una actuación digna de un Oscar de Dee Wallace. Nada enrevesado por acá; al igual que Cementerio de animales, se trata tan sólo de una de miedo lineal y directa (y las actuaciones eran quizás un poco mejores que las de Cementerio...).

6. Misery
(Rob Reiner, 1990.)
El mejor guión escrito por William Goldman desde Butch Cassidy y Sundance Kid, y una actuación tremenda de Kathy Bates. Si tiene algún punto flojo, es que la película nunca termina de explicar la salvación del escritor Paul Sheldon: su imaginación. Le eché un vistazo al guión original de Goldman, que les hubiera permitido a los espectadores explorar la mente del escritor. Si hubieran filmado ése, James Caan también podría haber ganado una pequeña estatuita dorada.

7. Apocalipsis
(The Stand, Mick Garris, 1994.)
Gary Sinise estaba perfecto como Stu Redman, el hombre medio norteamericano: “Del campo no significa tonto”, les dice a los militares que lo están arrestando, y uno le cree que él cree en lo que está diciendo. Ruby Dee estaba genial como Madre Abigail, y también Jamey Sheridan como Randall Flagg.

8. Eclipse total
(Dolores Claiborne, Taylor Hackford, 1995.)
Kathy Bates está soberbia una vez más, pero lo que me encantó de ésta fue la dirección de Hackford. Uno tiene que ver la película dos veces (y verla en un cine) para apreciar en toda su dimensión su uso de la luz y el color. En el presente, el mundo de Dolores es gris y apagado. Sus recuerdos del pasado, no obstante, son brillantes y gloriosos. Creo que ésa es la manera en la que funciona la memoria, especialmente cuando envejecemos.

9. Christine
(John Carpenter, 1983.)
Se pone mejor cada vez que la veo: más graciosa y aterradora. Y tiene una banda de sonido mortal.

10. Cementerio de animales
(Pet Sematary, Mary Lambert, 1989.)
La escribí yo y los críticos la odiaron. Cementerio de animales trata acerca de hacerse cargo de los negocios, y el negocio es asustar al espectador.

Extra
Mención de honor para Los ojos del gato (Cat’s Eye, Lewis Teague, 1985), protagonizada por Drew Barrymore como la pequeña y encantadora niña, y Alan King como el mafioso que dirige la clínica para dejar de fumar. El primer corte de la película empezaba con Patti LuPone persiguiendo a un gato por su casa con una ametralladora. Era maravilloso, totalmente exagerado, un momento arquetípico de Stephen King si alguna vez existió tal cosa. Alan Ladd Jr., el productor, insistió en cortar la escena. Qué aguafiestas.

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