sábado, abril 19, 2008

Gandhi contra Lineker


Leicester, en la región central de Inglaterra, es una ciudad con cerca de 300.000 habitantes, de los que el 60% es blanco de origen británico y más del 25%, de origen indio. Algunos especuladores sobre lo que ocurrirá en el futuro dicen que, en menos de quince años, será la primera ciudad inglesa en la que los anglosajones serán una minoría.

Allí hay una organización benéfica, Samanwaya Parivar, la rama local de una fundación hinduísta que sigue las enseñanzas de Swami Govind Dev Giri, que nació en una familia de bramines, en Agra. La asociación se ha propuesto sufragar la construcción de una estatua de siete metros de altura, en bronce, con la efigie de Mahatma Gandhi. Costaría unos 26.000 euros y la idea era inaugurarla el 2 de octubre, en el 139 aniversario del nacimiento del padre de India.

El Ayuntamiento vio la propuesta con buenos ojos. Su alcalde, Ross Willmott, prometió una decisión esta primavera y saludó la creación de arte público en la ciudad con fondos privados.

A un vecino de Leicester, Lee Ingram, no le gustó la idea. Alega que Ghandi no tiene ninguna relación con la ciudad y que hay otros personajes locales con merecimientos para ganar la inmortalidad del bronce. Uno podía ser Richard Attenborough, que dirigió la película que más hizo, en el final del siglo XX, para popularizar la figura de Ghandi. Otro, el dramaturgo Joe Orton. Y otro sería Gary Lineker, un futbolista que jugó en el Barcelona y en la selección inglesa. Todavía hay en el mercado de Leicester un puesto de verduras con el nombre de Lineker. Fue el negocio de sus padres.

El parlamentario por Leicester Este Keith Vaz presentó una moción en el Parlamento elogiando la iniciativa sobre Ghandi. Ingram encabezó una petición al primer ministro para que no hiciese caso a Vaz. Ayer tenía más de quinientos signatarios. Hay también una revuelta sij, que denuncia la influencia de los gujaratis y a su héroe, Gandhi, del que dicen que fue racista contra los negros cuando vivió en Sudáfrica y también simpatizante de Hitler.

Así las cosas, el debate se fue perfilando: ¿Ghandi o Lineker? Frente al icono pacifista, el delantero que nunca recibió una tarjeta amarilla. Lineker escribió ayer al parlamentario Vaz apoyando la estatua de Ghandi. «Los materiales para esculpir mis orejas harían la mía demasiado cara», escribe Lineker, que, como futbolista, era también muy escurridizo.

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