viernes, junio 27, 2008

El ladrón del siglo irá al pub

Tras toda una vida a la fuga, y los últimos siete años entre rejas, Ronnie Biggs podrá finalmente cumplir a los 78 su deseo de tomarse tranquilamente una cerveza en un pub inglés. Es el ladrón más famoso de todos los tiempos, participó en 1963 en el atraco a un tren de correos por el que consiguió hacerse con 2,6 millones de libras (3,2 millones de euros), el mayor robo de la historia en un solo asalto. El año que viene podría salir en libertad condicional, según explicó ayer su abogado Giovanni Di Stefano, pues ha cumplido un tercio de su condena de treinta años.


Di Stefano aclaró que el Ministerio de Justicia ha enviado el caso de Biggs, quien sufre una enfermedad, a la Comisión de Libertad Condicional, donde se decidirá si se le concede la libertad en 2009. «Ellos no cuentan el tiempo que permaneció detenido en Brasil y Barbados y, por supuesto, voy a poner énfasis en esto, ya que eso colocaría la fecha de la libertad condicional en diciembre de 2008», señaló el abogado. «Ronnie ha hablado con su hijo, a quien ha comentado que por fin podrá poner término a su pesadilla, porque al final el sentido común se ha impuesto», añadió.

El británico Ronnie Biggs ha tenido una vida de leyenda. Tras participar en el atraco al tren postal Glasgow-Londres en agosto de 1963, él y sus compinches fueron detenidos y condenados a treinta años de cárcel. Fue encarcelado en la prisión de Wandsworth (Londres), pero tan sólo quince meses más tarde, consiguió fugarse escalando uno de los muros de la cárcel con una cuerda. Biggs huyó a París, donde se sometió a una operación de cirugía estética, y desde allí viajó a Australia con un pasaporte falso. Encontró un trabajo e intentó llevar una vida normal, pero fue reconocido por un periodista, por lo que tuvo que huir nuevamente a otro país, esta vez Brasil.

Pocos años más tarde, en 1974 fue reconocido de nuevo por la prensa. El 'Daily Express' publicó la exclusiva de la década cuando anunció que habían localizado a Biggs en el país latinoamericano. Scotland Yard viajó rápidamente hasta Brasil, pero sus intenciones de detener y extraditar a Biggs se vieron frustradas. La por entonces novia del fugitivo, la bailarina Raimunda de Castro, estaba embarazada, y la legislación brasileña no permitía la extradición de un hombre que tuviera un hijo nacido dentro de sus fronteras. Así fue como Ronnie Biggs pudo burlar a la Policía británica y hacer su vida en Brasil durante más de tres décadas.

Incluso, y gracias a todas sus peripecias, llegó a convertirse en un personaje público. En Río de Janeiro se comercializaron tazas y camisetas turísticas con su efigie, y en Reino Unido se rodó una película sobre su biografía. Pero en 2001, Biggs decidió volver a su tierra y entregarse a la Justicia. Estaba enfermo, y, según la Prensa, quería someterse a tratamiento médico en su Inglaterra natal, aunque su hijo aseguró que el motivo real de su entrega era la añoranza de su país: «Anhelaba poder entrar en un pub inglés y disfrutar de una pinta de cerveza como un ciudadano normal», explicó.

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Una historia impresionante. Lo más impactante no es el robo ni la huída, sino como después de treinta años en Brasil decidió volver a su país porque quería tomarse una cerveza. Los hombres finalmente no pueden hacer grandes cosas, eso es lo que uno quiere cree. Me parece más bien que la aventura humana se compone de pequeñas necesidades, la tragedia es cuando estás no se pueden cumplir. Querer tomarse una cerveza es algo totalmente válido, talvez lo más importante en la vida de Ronnie Biggs, uno de los personajes más impactantes de los que tengo razón.

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