jueves, junio 12, 2008

Google Premio Principe de Asturias

El buscador de Internet más popular del mundo, Google, fue ayer premiado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2008 por haber preconizado, en apenas una década, «una gigantesca revolución cultural propiciando el acceso generalizado al conocimiento».

El jurado considera que esta herramienta de búsqueda en la Red ha contribuido «de manera decisiva al progreso de los pueblos, por encima de fronteras ideológicas, económicas, lingüísticas o raciales». Esta candidatura compitió inicialmente con otras 24 y había sido propuesta por uno de los integrantes del tribunal, el diplomático español José Luis de Pardos, con el apoyo de personalidades tan relevantes como el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore.

La historia de Google se escribe en las páginas de oro de los grandes inventos de la sociedad digital. Nacido hace diez años en el garaje alquilado por dos jóvenes universitarios, Sergey Brin (Moscú, 1973) y Larry Page (Michigan, 1973), ambos estudiantes de la Universidad de Stanford (California), tenía como objetivo primario organizar la abundante información contenida en la Red para hacerla más asequible, sencilla y directa al común de los usuarios.


El modelo consistía en crear una herramienta sencilla que cargara rápido. Incluso los primeros pasos de la criatura recibieron alguna crítica por la aparente simplicidad del buscador, algo inusual entre los informáticos a finales de los noventa. Sin embargo, el aparente punto débil de Google (su nombre es fruto de un error de pronunciación del término 'gúgol' -Googol-, que significa un 1 seguido de 100 ceros, en referencia a la gran cantidad de información que pretendían codificar) se acabó convirtiendo en su principal baluarte, hasta convertirse en el buscador de referencia para siete de cada diez internautas.

En 1999, el incipiente sueño de Brin y Page pasó a gestionar un presupuesto de más de 25 millones de dólares, a extender sus tentáculos en otros servicios digitales y convertirse en la gallina de los huevos de oro de la era de Internet. Eso, a pesar de padecer las millonarias acometidas del patrón de la informática, Bill Gates, para hacerse con la empresa.

En los cuatro últimos años, Google ha crecido gracias a sus productos y a la adquisición de empresas punteras en la Red. Cabe destacar la popularización de su programa Google Earth -un mapamundi en 3D con imágenes de alta resolución-, el correo electrónico Gmail, la versión de mensajería instantánea Google Talk o la comunicación por voz.

Asimismo, en octubre de 2006 pagó 1.650 millones por la famosa página de vídeos YouTube y en abril de 2007 compró DoubleClick, una empresa especializada en publicidad en Internet, por 3.100 millones. En la actualidad, su proyecto más ambicioso es Google Print, una biblioteca digital de 60 millones de libros que digitaliza obras y fondos documentales para ponerlos a disposición de los usuarios y que las editoriales rechazan por vulnerar, dicen, los derechos de autor.
Hace pocos días recibió el honorífico título de ser la marca más valiosa del mundo, alcanzando la suma de 66.000 millones de dólares y superando a emblemáticas empresas como Microsoft, General Electric o Coca-Cola.

Los éxitos de Google se han visto salpicados de obstáculos, como la denuncia realizada en 2004 por Reporteros Sin Fronteras de que el buscador había aceptado «censurar» su información en China a cambio de la posibilidad de acceder a ese gigantesco mercado tras adquirir una participación en el buscador chino Baidu.
La concesión del premio tampoco estuvo exenta de polémica. Los estatutos del galardón estipulan que su destinatario sea «una persona, equipo de trabajo o institución», y es dudoso que una herramienta de Internet entre en ninguna de estas categorías; prueba de ello es que se requirieron hasta siete votaciones para alcanzar un acuerdo.

El fallo concitó reacciones diversas. Así, mientras la Asociación de Internautas de España aplaudió la decisión del jurado por reconocer el «poder» que, como medio de comunicación, tiene Internet, los periodistas que formaban parte del tribunal advirtieron de que el buscador sirve para democratizar la información, pero no debe convertirse en «una fuente única». Por su parte, Reporteros sin Fronteras consideró que Google podía merecer el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación, pero no el de Humanidades debido a su actuación en el caso de China.

Más contundente se mostró el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, quien advirtió de que la concesión del Premio muestra un «cierto paletismo». Urbaneja consideró que había candidatos más cercanos, como el periodista Manu Leguineche.

No obstante, el pensamiento común del jurado hizo más referencia al aspecto cultural. La escritora Rosa Montero recordó que Google «tiene mil millones de usuarios, una sexta parte de la población mundial, y está dentro de ese concepto completamente utópico de la biblioteca universal». En el mismo sentido, el secretario de Estado para las Telecomunicaciones, Francisco Ros, recordó que esta herramienta ha supuesto «un antes y un después» para el mundo digital.

Fuente:
elcorreodigital.com

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