lunes, junio 23, 2008

Kiss dió el bombazo en el Kobetasonic

Durante cerca de dos horas y cuarto escenificaron Kiss en Kobetamendi su pirotécnico circo de rock'n roll ante una masa entregada de más 29.000 personas. El show respondió a la expectación y, desde que cayó el telón, fue una sucesión de cañonazos, llamaradas, fuegos de artificio y numeritos habituales como la vomitona de sangre, la bocanada de fuego, los vuelos sin motor, la ruptura de guitarra, la lluvia de confeti Todo mil veces visto, pero ese efectismo revampirizado no deja de ser lo que, tres décadas y media después, les hace seguir llenando.


Se ha dicho con acierto que Kiss son al rock lo que la comida rápida a la restauración. Se puede ser un gourmet, pero siempre habrá un día que disfrutes jamando una burger o unos huevos fritos. Si Kiss se han perpetuado tanto tiempo es porque, llevando a nuevos límites teatrales el espectáculo aplicado al 'shock rock', se convirtieron en una banda que uno puede ir a ver con su familia. Familias, por cierto, hubo el sábado en Kobetamendi, donde incluso la megafonía advirtió de la pérdida de un niño.

Hay que decir que Kiss, o lo que queda de ellos, se conservan. A los fundadores y líderes del aparatoso cuarteto neoyorquino aún les quedan bien el maquillaje, las botas de plataforma y la licra a pecho (lobo) descubierto. Lo que al borde de los 60 no es poco.

Como Metallica con Morriconne y 'El bueno , el feo y el malo', Kiss tienen su liturgia para empezar sus shows. Tras el consabido «¿Queríais lo mejor?, tenéis lo mejor: la banda más dura del mundo» (es un decir, se supone) emergieron entre el humo blanco los guitarristas y una plataforma les descendió de lo alto sobre el atractivo escenario.

El repertorio de la única fecha española de la gira mundial 'Alive 35' se ajustó al guión de su directo homónimo del 75. Tras la dupla de apertura de 'Deuce' y 'Strutter' arrancó con dinamismo y gran sonido el show, que empezó a perder ritmo cuando Stanley chapurreó español en 'Got to choose' y empezó a pasarse en su papel de presentador-animador-cantante lanzador de púas (¡150 mil dice que lleva la información oficial de la gira!).

El guitarrista y el bajista Simmons son los capos y copan la atención, pero para coger aire y que la cosa tenga brillo instrumental saben ceder protagonismo a los buenos músicos que son los sustitutos de los fundadores Ace Frehley y Peter Criss, a los que muchos siguen echando de menos. Tommy Thayer se tiró el primero de sus solos en 'Hotter Than Hell', con llamarada final de 'Demon' Gene. El batera Eric Singer cantó 'Nothing to Loose' y 'Black Diamond' (con Stanley) y se marcó un largo monologo golpeador en un '100.000 Years' que se acercó a la ortodoxia hardrockera.

Porque, más que responder al corte metálico de los festivales en los que suelen ser cabezas de cartel, Kiss facturan aparatoso (glam) rock'n roll de FM con estribillos coreables a mano alzada que tanto gustan a la nación heavy. En esa órbita funcionaron temas como 'C'mon and love me', la acelerada 'Parasite', 'She', 'Cold Gin', 'Let me go rock'n roll' o la célebre 'Rock'n roll al night', que precedió a los bises con plataformas elevadas y una primera gran traca de pirotecnia sobre una gran cortina de humo con espectacular lluvia de papelillos blancos.

Al borde de las dos horas y con el personal entregado, Kiss siguieron en la propina engarzando temas conocidos, como el 'Shout it loud' de su superventas 'Destroyer', el 'Lick it up' que convirtieron en éxito a cara descubierta en el 83 o su asimilación de la música disco de masivo 'hit' planetario 'I was made for loving you baby', que Stanley sacó adelante con algún problema vocal. Antes ya se había montado Simmons su numerito de 'Dios del Trueno' elevado a las alturas para vomitar y relamerse sangre de pega.

Guitarra en mano, Stanley voló con tirolina sobre el personal para cantar desde la torre de sonido una apoteósica versión de 'Love Gun', que precedió al cierre con 'Bilbao-Detroit Rock city', broche que con espectacular traca final de fuegos artificiales cerró el concierto. Un lúdico y previsible 'rock'n roll circus' que tendrá que quedar para la posteridad en la memoria, porque no figura en la lista de cedés en directo de la gira que Kiss están editando.

Fuente:
elcorreodigital.com

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