sábado, junio 21, 2008

Sobre Playlove

Copio tal cual el articulo de Borja Crespo en elcorreodigital.com...


Estancarse no es bueno en la carrera de un artista, aunque a algunos les funcione exprimir fórmulas. Miguel Ángel Martín es consciente de ello. Para no caer en el error de fotocopiarse a sí mismo una vez alcanzado el éxito, se ha aventurado a dar un giro en su trayectoria de la mano de 'Playlove. Donde las calles no tienen nombre', un cómic de más de 200 páginas, editado en formato libro por Rey Lear, que retrata el lado más tormentoso de algunas relaciones de pareja, un tema a la orden del día.

El sexo y la violencia no aparecen de forma explícita, como suele ser habitual en las historietas de culto de este polémico autor, en un trabajo que algunos críticos han emparentado con Woody Allen. «Me encanta esa apreciación», exclama el dibujante leonés. «Con la diferencia de que él es un llorón y un parásito emocional, y yo no».
'Brian the Brain', 'Días felices', 'Kyrie, nuevo Europeo', 'Snuff 2000' y 'Psychopathia Sexualis' son algunos títulos de la cosecha Martín. 'Playlove' es el álbum mas largo que ha pergeñado. «Lo escribí inicialmente como un guión de cine. Luego fui improvisando la adaptación al cómic, a medida que lo dibujaba. Lo más cansino fue entintarlo». Con razón la narración le ha quedado de lo más cinematográfica. «La mayoría de mis cómics lo son», confirma. «Éste especialmente. Es una de las formas de contar las cosas más simple y directa. Nunca me interesó darle vueltas a la 'forma'. Suelen hacerlo los dibujantes autocomplacientes que no tienen nada que contar».

Martín ha tocado temas como la eutanasia, la xenofobia, el humor, el cómic infantil, la antiglobalización, la genética, el arte contemporáneo, la cultura hip hop, el graffiti, las modificaciones corporales, las drogas de diseño, la ciencia y tecnología... «Hablo del mundo en que vivo sin limitarme a ningún tema. La mayoría de los dibujantes hablan siempre de lo mismo, como Bagge, Clowes o Burns, por citar algunos americanos conocidos».

Romper con los tabúes sociales es una de sus obsesiones, pero en 'Playlove' se atreve con una historia romántica, alejándose de sus relatos habituales, más sórdidos, aunque no abandona la ambientación aséptica y futurista. «Mi idea era contar una historia de amor desde otro punto de vista menos convencional y que se apartara de la típica historia del tonto llorón propia de los tebeos contemporáneos. Me interesa más el macho alfa que el pringado epsilón u omega en términos biológicos. No tengo ninguna simpatía por el victimismo ni en la ficción ni en la vida real».

'Playlove' ve la luz de la mano de una editorial de literatura que se apunta a publicar viñetas con esta iniciativa. «Con ello voy a llegar a otro público que no es lector habitual de cómics, pero que empieza a descubrirlo», indica Martín, que, curiosamente, confiesa no leer historietas habitualmente.

«He perdido temporalmente el interés en la ficción en general, incluido el cine o la novela porque no encuentro cosas que me impresione. Los cómics autobiográficos tan en boga no los soporto. Son siempre gente tristona y además no me lo creo, es como falso, memos tirándose el rollo para hacerse los sensibles, cuando detrás no hay más que una actitud de niño mimado». No tiene pelos en la lengua.

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