martes, julio 01, 2008

El tigre que no rugía

Zhou Zhenglong había devuelto el tigre del sur de China a la faz de la Tierra. Con su cámara digital tomó la instantánea de uno de ellos descansando tras unos arbustos. La noticia corrió como la pólvora, ya que tanto las autoridades chinas como las organizaciones ecologistas dan por extinguida, por lo menos en libertad, a la especie que se considera madre de todos los tigres. Tras un riguroso escrutinio de la fotografía, que Zhou afirmaba haber tomado con gran riesgo para su vida, el gobierno provincial concluyó que la imagen no había sufrido un tratamiento digital para falsearla. Razón no les faltaba, pero la imagen tenía truco.


La semana pasada Zhou fue detenido por fraude y trece oficiales del Gobierno recibieron una amonestación. No se habían utilizado técnicas de retoque digital, sino un método mucho más rudimentario. Zhou, agricultor de 53 años residente en la provincia central de Shaanxi, tuvo la genial idea de recortar el tigre que aparecía en el póster de un amigo suyo, esconder el trozo de papel en una ladera y hacerle una fotografía movida para darle mayor realismo a la escena. Expertos revisaron la imagen a conciencia y dijeron que era auténtica. China quedó boquiabierta ante la resurrección del tigre extinto y Zhou Zhenglong ganó un premio gubernamental de 20.000 yuanes (unos 1.900 euros).

Pero Zhou cometió un grave error. Se embolsó 1.000 yuanes más (90 euros) por dirigir a las autoridades al lugar de la fotografía, donde había utilizado un molde de madera para imprimir las huellas del temible felino. Con lo que no contó fue con que los responsables forestales medirían el tronco de los árboles, de 8 milímetros, y determinarían que, a escala, el cuerpo del tigre debía tener 27 centímetros. Y tigres enanos todavía no conocen en China.


En noviembre, un ciudadano descubrió que el tigre de Zhou y el de una felicitación de Año Nuevo eran idénticos. La Policía comenzó a atar cabos y el campesino confesó. El gobierno de Shaanxi prefirió esperar hasta el domingo pasado para hacer público el resultado de la investigación. Ahora, las autoriodades de la provincia tendrán que lavar su imagen, y Zhou necesitará una nueva fuente de ingresos, porque su premio de 20.000 yuanes ya se ha desvanecido. Aunque quizá primero le convenga buscar una fórmula para salir de la cárcel.

Fuente:
elcorreodigital.com

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