martes, julio 08, 2008

Los primeros maestros de la fotografía en Bilbao

La Fundación Fernández-Ordóñez, dueña de una de las más importantes colecciones privadas de fotografía, y el Museo de Bilbao, institución renuente a abrir de verdad su colección al arte de la instantánea, han decidido cruzar sus caminos; durante cinco años, aquélla deja en depósito en la vieja pinacoteca la mayor parte de su sección de obras del siglo XIX. Una exposición, hasta el 14 de septiembre, muestra la mayoría de los fondos prestados.

Descartado el futuro centro Tabakalera, en San Sebastián, éste es el quinto centro en España en el que Ordóñez-Falcón tiene conjuntos de obras en depósito; Artium, de Vitoria, y Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona entre ellos.


«Nunca habíamos depositado en ningún sitio las fotografías del XIX, las más delicadas; esto se debe a las magníficas condiciones que reúne este museo, un centro además de referencia nacional e internacional», explicaba ayer el coleccionista donostiarra Enrique Ordóñez, que comparte con su mujer, Isabel Falcón, una afición que les ha llevado a reunir más de 1.500 instantáneas originales de muchos de los mejores maestros de todas las épocas.

Tampoco nunca hasta ahora el Museo de Bilbao se había decidido a engrosar su colección con un conjunto significativo de fotografías. «Hemos tenido algunas exposiciones como la dedicada a la fotografía urbana y la de Patxi Cobo sobre las obras que hubo en el museo; tampoco ha habido muchas adquisiciones. Así que esto viene a corregir la limitada atención que aquí se le ha dedicado», proclamaba el director, Javier Viar.

Entre las muestras de fotografía habidas en los últimos 20 años en esta institución apenas se cuentan también las dedicadas en 1992 al histórico autor peruano Martín Chambí y a Nadar, uno de los grandes pioneros del retrato fotográfico.

Precisamente de este fotógrafo parisino que vivió entre 1820 y 1910 se incluye en el conjunto un retrato de la escritora francesa George Sand; también la imagen de un hermafrodita desnudo. Retratos (Roger Fenton, Auguste Belloc, Vicenzo Galdi, Marconi...); escenas (William Talbot, Nègre...), paisajes (Baldus, Koppmamm...) y hasta algún bodegón anónimo; los fotógrafos seguían los ejemplos de la pintura, hasta que ya en el XX la fotografía se emancipó por sus fáciles tratos con lo verosímil y su capacidad documental.


Dan fe de ello siete imágenes ya del siglo XX, en particular una de Alfred Stieglitz, que muestra el entrepuente de un barco repleto de lo que parecen emigrantes, y otra de Berenice Abbott -estadounidense como aquél-, que capta el lugar de un crimen con el cadáver aún 'caliente'. Son en total 61 fotos.

Fotógrafos como Maxime du Camp, Robert MacPherson y Francis Frith retrarán enigmáticas ruinas de la Antigüedad, mientras Durandelle y Charles Clifford se interesarán por obras de arquitectura e ingeniería; Clifford, en un viaje por España, captó cuanto pudo, como la construcción en 1859 del Puente de los Franceses, en Madrid.

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