viernes, julio 18, 2008

Sobre Kung Fu Panda y la polemica en China

El oso panda es un animal que sólo vive en China y come bambú. Pero, ¿sabía que también da patadas como Bruce Lee? En realidad es una invención estadounidense, en concreto de la productora Dreamworks, que acaba de estrenar en el Gran Dragón su última película de animación: 'Kung Fu Panda'.

Los cines chinos no han tardado en llenarse a pesar de los 6 o 7 euros de la entrada, la décima parte del salario mínimo. El personaje principal, un oso gigante, ha dividido a los espectadores, que discuten sobre el derecho de los americanos a hacer uso comercial de un símbolo patrio. Encima es gordo, lo que no hace honor a la figura del animal. «El oso panda es mucho más estilizado y señorial. Lo que han hecho los americanos es ridiculizarlo y, con él, a todo el pueblo chino», clama desde la Red un usuario de Yculblog.

Sin embargo, la mayoría de adultos y niños son incapaces de contener las carcajadas con las piruetas de Po, a quien le van más los dulces que el bambú. El filme, ya estrenado en España, está cosechando un éxito sin precedentes en China. Ha sido la primera cinta de animación en superar la barrera de los 100 millones de yuanes (unos 9,5 millones de euros), y posiblemente alcance los 200 a final de mes, a pesar de que las copias ilegales en DVD estaban en el mercado antes de que Po y sus amigos llegaran a la cartelera.


Alguna de esas copias han tenido que ver los internautas que critican los clichés de la película, en la que no faltan ni tallarines tres delicias ni paisajes sacados de la iconografía clásica en tinta china y sobre papel de arroz, porque sus comentarios fueron publicados antes incluso de haber sido estrenada la película. Muchos arremeten también contra el poco tacto de haber llevado a China una película que tiene como protagonista al ser más conocido de la provincia de Sichuán, donde el pasado 12 de mayo la tierra tembló y dejó cerca de 70.000 muertos. Para cubrirse las espaldas, la productora ha decidido esperar un tiempo antes de llevar allí la cinta.

Pero lo más curioso ha sido el agrio enfado de Zhao Bandi, un polémico artista local que utiliza la imagen del oso panda en sus creaciones, aunque éstas sean colecciones de lencería en las que cabezas del animal en cuestión se utilizan como las copas del sujetador. Bandi pidió, y estuvo a punto de conseguirlo, el boicot de la película que, sin embargo, muchos cineastas chinos alaban como muestra de buen hacer técnico y de sensibilidad hacia su cultura. La pregunta que ellos lanzan al aire es muy diferente: «¿Por qué no somos los chinos capaces de explotar nuestros propios símbolos?». La polémica está servida.

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