lunes, septiembre 22, 2008

Madres de leche

No es la primera que se anuncia en un periódico para ofrecer sus servicios y tampoco hay nada ilegal en la proposición de la señora Huang. «Hasta mi marido me apoya en esto», dice. Sin embargo, a sus vecinos no les está sentando nada bien que esta joven madre china, de 32 años, quiera vender al mejor postor la leche que le sobra después de amamantar a su bebé de tres meses. «Pueden decir lo que quieran, no me importa», se defiende.

La señora Huang vive en Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, que es una de las más afectadas por el escándalo de la leche infantil en polvo 'enriquecida' con pintura (melamina). Según recoge la agencia oficial de noticias del país asiático, Xinhua, la mujer dispone de unos dos kilos extras de comida, que compartiría con otras madres por una tarifa de 30 euros al día. Ya ha recibido una treintena de llamadas interesándose por su alimento, pero todavía no le ha salido ningún cliente. Prefiere cerrar el trato con alguien que viva cerca, «porque la leche materna se pone mala en media hora», explica.


De todos modos, Huang no es la primera ni la única que intenta sacar tajada de un problema de salud pública que ya le ha costado la vida a cuatro pequeños y mantiene ingresados a otros 6.200. «He leído de 'nannies' en ciudades del sur como Shenzhen, donde su sueldo se ha disparado hasta los 18.000 yuanes (1.800 euros)». El alquiler de una vivienda en estas zonas del gran dragón ronda los 100 euros mensuales.

En la industrializada Shangai, por contra, el asunto es el contrario. Las madres trabajadoras son las que demandan nodrizas que puedan alimentar a sus pequeños. Según el rotativo 'Shanghai Youth Daily', las empresas especializadas en servicios del hogar se están viendo superadas por el aluvión de llamadas de parejas ansiosas por encontrar una solución que les permita dar de comer a sus pequeños.

«Los bebés ahora no pueden tomar la leche maternizada nacional, y la importada es demasiado cara, así que nos llaman buscando una mujer que alimente a sus bebés», declara el empresario Li Rong. Admite que han buscado madres de cría, por ahora sin éxito, y no esconde los riesgos de esta práctica. «Si hay un problema de salud ¿quién es el responsable?».

Durante la lactancia se pueden transmitir a los niños varias enfermedades, como el VIH/sida y la hepatitis B. «Aunque se superen los chequeos médicos el riesgo es grande, no se puede hacer un análisis cada día», argumenta Xia Jun, competidor de Rong que se niega a entrar en el negocio.

China mira a los remedios tradicionales para superar esta intoxicación masiva que los responsables han silenciado durante meses, mientras el país sacaba pecho ante el mundo. Al margen de la polémica, en la provincia norteña de Heilongjiang, se han decantado por dar masajes especiales para intentar que las madres que han dejado de amamantar a sus hijos recuperen su leche. El problema es que una vez que se corta la leche suele ser imposible su retorno. Pero nada, a ver si funciona.

Fuente:
elcorreodigital.com

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