miércoles, septiembre 17, 2008

Record historico en una subasta de arte

Mientras en La City reinaba el nerviosismo por la situación de los mercados financieros, en el número 35 de la calle New Bond, la sede de la casa de subastas Sotheby's, las obras de Damien Hirst, el artista de moda, se vendían como churros; y no precisamente a precio de ganga. La estrella del evento, 'El becerro de oro', un ternero de cuernos y pezuñas dorados en una vitrina llena de formol, fue comprada por casi trece millones de euros.

Sotheby's no sólo vendió las 223 obras de la colección 'Beautiful inside my head forever' (bello en mi cabeza para siempre) que Hirst había preparado durante los dos últimos años para la ocasión, sino que superó con creces los 82 millones de euros con los que esperaba cerrar una subasta que, por sus dimensiones, empezó el lunes y se prolongó hasta la tarde de ayer. La venta alcanzó los casi 140 millones, batiendo incluso a Picasso. Y es que desde 1993 ningún artista había podido superar el récord de ventas del pintor malagueño en un concurso dedicado a un único autor.

Hubo también algunas sorpresas. La famosa cebra en formol no alcanzó más que la mitad del precio mínimo estimado. Pero otras obras superaron de sobra las previsiones, como el tiburón-tigre disecado, que rozó los doce millones de euros. Es difícil saber quién compraba qué, porque la mayoría de las pujas se hacían por teléfono. Se rumorea que esta obra, titulada 'The Kingdom' (El Reino), podría haber acabado en manos de un magnate ruso, porque quien recibió la llamada en la sala era el representante de Sotheby's que mejor habla la lengua de Tolstoi.


Damien Hirst es adorado por unos y odiado por otros, que consideran que prioriza el dinero frente al arte. Lo que nadie pone en duda es que esta subasta marca un antes y un después en el mundillo artístico. Y es que en sus más de doscientos años de historia, Sotheby's nunca había vendido obras recién salidas del horno de un artista. Curiosamente, las casas de subastas habían establecido un acuerdo verbal con los marchantes por el que éstas sólo podían vender piezas de al menos dos años de antigüedad. Esto garantizaba que las galerías se encargasen de la promoción y venta de las obras de los artistas, gracias a las que suelen embolsarse la mitad del valor de la transacción.

Damien Hirst ha nacido para sorprender. Lo ha hecho con su cabeza de vaca en descomposición, con sus corazones de toro alados atravesados con una daga y con la calavera chapada en diamantes que puso a la venta el año pasado por la suma récord de 63 millones de euros. Pero su excentricidad le ha valido, además, para amasar una fortuna tal que ni él sabe cuántas propiedades tiene -al parecer entre 30 y 40-. Si su imperio sigue creciendo a este ritmo, va camino de superar a otros británicos como Mick Jagger, Elton John e incluso a la creadora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling.

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