martes, diciembre 09, 2008

Sobre la Final del Cuatro y Medio II


«Se ha jugado muy rápido, como casi siempre que juega Martínez de Irujo»

Aimar Olaizola era un hombre feliz. Acababa de proclamarse por cuarta vez campeón del Cuatro y Medio. Cuando Martínez de Irujo no pudo llevar a buena la última pelota, el delantero de Goizueta levantó los brazos y dejó salir toda la tensión acumulada. Aceptó la felicitación de su rival y corrió a abrazarse con su hermano Asier.

Aimar fue el primero en acceder a la sala de prensa del Atano III y dijo que «para un pelotari lo más importante es ganar. En una final es difícil que salga un buen partido, pero creo que ha habido de todo. Tantos buenos, fallos. Se ha jugado muy rápido, como casi siempre que juega Irujo. Le he ganado y me he quedado a gusto».

El menor de los Olaizola destacó que «los cinco tantos que he cogido de ventaja al principio me han dado mucha confianza. Eso ha sido importante. A partir de ahí, cada uno hemos sumado tantos a tacadas con el saque. Irujo me ha hecho daño con su pelota, pero he realizado un buen partido y le he hecho bastante daño con el saque».

En el 5-7 se produjo una jugada que pudo cambiar el devenir de la final. Aimar se lanzó a devolver una dejada de Irujo y golpeó a la pelota y al suelo a la vez con la punta del dedo meñique de su mano izquierda. Se lo rompió. Acudió a vestuarios y el doctor Íñigo Simón lo colocó en su sitio y tras un fuerte vendaje pudo seguir jugando.

«Tenía la punta del dedo mirando hacia arriba», afirmó Aimar. «Ahora me duele, pero tras haber ganado la 'txapela' estas cosas duelen menos», declaró.

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