martes, enero 06, 2009

303



El fusil decía mas que el hombre.

Asi comienza Garth Ennis en una estupenda primera pagina una nueva aproximación al mundo del soldado, de sus soldados.

Y es que estamos ante ese personaje que tanto le gusta al escritor irlandes, el del hombre, guerrero, solitario, de vuelta de todo, sin escrupulos ni moral, pero pleno de escrupulos y moral, sin mas meta en la vida que existir, cansado, para llegar a donde haga falta, haciendo lo que sea necesario, hasta que le llegue la hora.

Estamos ante ese personaje que Ennis visita cuando se pone serio con Punisher, estamos ante ese personaje, en este caso un ruso que ha pasado por mil y un conflictos, al que la vida le lleva por caminos que el conoce sobradamente muy a su pesar.

Estamos con un personaje que bien podría ser interpretado una vez mas por Silvester Stallone, aunque en esta ocasion le falte la energia de la juventud, y le sobre la experiencia agotada de la madurez.

Estamos en las montañas de Afganistan, estamos en los lugares de las guerras silenciosas y los crimenes ocultos justificados por estas.

Estamos con nuestro prota al frente de un grupo de las Fuerzas Especiales rusas, tras los restos de un avión accidentado que ocultan un gran secreto que no conocen, como tampoco lo conocen el grupo de élite ingles, o el todopoderoso ejercito yanki y su caballería moderna que también van tras el.

Estructurada en dos partes por Ennis, que demuestra de nuevo sus vastos conocimientos y documentaciones de lo armamentístico y militar, con la primera parte mencionada en las montañas de los talibanes, y la segunda, llevada de la mano por los recuerdos y los fantasmas del absurdo de la guerra que corroen a nuestro viejo guerrero ruso, estamos ante un Ennis melancólico y lacónico como su personaje, al que transmite una calma inusual en el, pese a darnos las habituales dodis de casquería, que se le van un poco de las manos en la segunda parte, en cuanto a hamburguesas se refiere.

Es esta parte del comic la peor, junto tal vez el exceso de lo onírico, en la crítica abierta a la muerte absurda, de los sueños de un asesino que nunca lo ha sido, ya que solo lucha cumpliendo ordenes de su pais, para un orden aún mayor.

Este par de circustancias en esta segunda parte, junto al agarrotamiento facial que nos muestra el dibujante, Jacen Burrows, por otra parte solvente en las escenas de acción y en las propuestas de pagina, este par de circustancias decía, hacen que baje un poquillo la calidad global de una obra, que por otra parte se lee de un tirón, siguiendo con gusto reflexivo al hombre que lleva el fusil, un Lee-Enfiled de cañon corto, calibre 303.

Puntuacion:5/10

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