viernes, julio 24, 2009

El Athletic de Bilbao tiene al abuelo y al benjamín de la Liga

Armando Ribeiro e Iker Muniain son, a día de hoy, los futbolistas más veterano y más joven, respectivamente, de la Liga. Ambos juegan, curiosidades del fútbol, en el mismo equipo, el Athletic.

El portero, que nació en Sopelana el 16 de enero de 1971 tiene, por lo tanto, 38 años y medio pasados en tanto que el atacante, nacido en Pamplona el 19 de diciembre de 1992, está a punto de llegar a los 16 y medio, una diferencia de prácticamente 22 años. Total, que Armando bien podría ser el padre de Muniain, aunque ahora mismo tan solo es un compañero más.

En un club que es paradigma del trabajo de cantera, el jovencísimo delantero navarro es ahora mismo la gran esperanza de la factoría rojiblanca. Podría pasar sin problemas como el 'sucesor' de Fernando Llorente, otro que llegó siendo un crío, 12 años, desde su casa de Rincón de Soto, para ser ahora el referente indudable del equipo bilbaíno, tal y como se apuntaba desde años atrás.

Mucho más le ha costado llegar al Athletic a Armando, que recibió ya en el ocaso de su carrera una llamada que nunca pudo imaginar, la del Athletic. Tenía 36 años y alternaba el banquillo del Cádiz, en Segunda B, con los fines de semana en casa al no ir convocado. Aquel diciembre de 2008 le cambió la vida para siempre.


Llegó al Athletic y apenas tres días después Caparrós le dio el '1' del Athletic. Increíble, pero cierto. Pasó de no jugar en el Cádiz a hacerlo como titular ni más ni menos que en su equipo, donde nunca, ni en infantiles, militó.

Su carrera ha sido un auténtico camino quebrado, plagado de escollos. Nadie le regaló nada desde que empezó a jugar, en el Ugeraga de su Sopelana natal.
Aún juvenil marchó a Logroño, donde Lotina le dio la oportunidad de saborear lo que es un equipo de Primera. De allí a Mareo, para jugar en el filial del Sporting, un breve regreso a casa, en Bermeo, y tres campañas en el Alavés casi en blanco.

Tras un año en Barakaldo, recaló en Cádiz, su segunda casa, donde ha vivido de casi todo, incluido un encierro en los vestuarios de Carranza por no cobrar su sueldo. Llegó a un club en quiebra, pero se fue habiendo logrado un ‘Zamora’ y regresado a Primera con el Cádiz. Desde allí, a cumplir el sueño de todo niño que nace en Vizcaya: jugar en el Athletic. Y cumplir como el mejor para que sus dos chavales se sientan orgullosos de 'aita'.

El sueño de su vida tiene un solo culpable. Se llama Joaquín Caparrós, que le echó valor en su día para sentar a Aranzubía y ponerle bajo los palos con el equipo tiritando hace dos Ligas.

Y otro sueño, no menos increíble, está viviendo Iker Muniain. Apenas tenía 14 años cuando Caparrós, apenas llegado al Athletic, se lo llevó a su primera pretemporada.
Ahora está viviendo su tercer verano con los mayores después de estar a punto de convertirse, en la última jornada de la pasada Liga, en el jugador más joven en jugar un partido con la camiseta del Athletic en toda su historia.

Integrado a la perfección en el equipo, es uno más del grupo, a pesar de la diferencia de edad. Fernando Amorebieta, con el que siempre comparte habitación en las concentraciones, es el jugador con el que más congenia.

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