lunes, agosto 31, 2009

Mafalda vuelve a casa

«Dado que los diarios no dicen la mitad de las cosas que pasan y dado que la mitad de lo que dicen es mentira, la conclusión inevitable es que los diarios no existen». Mafalda, la heroína de tebeo más famosa de América Latina, ha filosofado en viñetas publicadas en más de una treintena de países. Desde ayer, una escultura suya en tamaño real se siente en un banco emplazado en la esquina de las calles Chile y Defensa, a pocos metros del piso del barrio de San Telmo donde nació y vivió con su creador, el humorista gráfico argentino Joaquín Salvador Lavado, alias Quino, como se le conoce popularmente a este artista hijo de andaluces.

Como explica el creador de la escultura, Pablo Irrgang,(imagen) existía el «mito urbano» de que ése era el barrio de Mafalda, pero hasta ahora no había ningún elemento externo que hiciera referencia a ello. La idea de identificar la «casa del mito» surgió hace cuatros años en un página de fans de Internet, en la que proponían colocar una placa junto al portal. La propuesta se convirtió en un proyecto formal de la alcaldía de Buenos Aires, que pidió a Irrgang que diera vida tridimensional a aquella niña fanática de los Beatles, que aborrece la sopa y anhela la paz mundial.


La idea inicial se refería a una figura a mayor escala, pero Mafalda le provocaba a Irrgang una idea de proximidad, por lo que optó por una estatua «humanizada», en un tamaño más parecido al que sería el de una niña de su edad. Aunque teme posibles actos de vandalismo que dañen la escultura, el artista confía en que «despierte los mejores sentimientos y no los peores».

Quino también espera que nadie quiera dañarla. El dibujante recibió durante el acto de inauguración de la estatua la primera de las 200 medallas que la ciudad va a entregar a personajes ilustres, con motivo de la celebración el próximo año del bicentenario del inicio del proceso de independencia del país. El padre de Mafalda, que reside en Italia desde hace años, se mostró orgulloso del reconocimiento, pero confesó que le cuesta «bastante» que se pase a Mafalda a una dimensión tridimensional.

Lo que le apena es que no se haya podido poner la estatua en la vereda del portal, donde la protagonista de las historietas se sentaba a cavilar sobre el mundo, pero las características del lugar no lo han permitido.

A partir de ahora, tanto los turistas como los vecinos que paseen por la calle Chile, en su cruce con Defensa (famosa por la feria que todos los domingos atrae a miles de personas), podrán sentarse y fotografiarse junto a la niña, cuyas andanzas fueron traducidas a más de veinte idiomas y que, varias décadas después, todavía siguen vigentes.

Fuente:
elcorreodigital.com

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